20 febrero, 2017 - No Comments!

Mara & Maya

Maya diseña corsés, yo me los quito. Ambas tenemos raíces danesas y dibujamos fantasías. Ella es rubia, ha vestido a Lady Gaga y alardeo porque hoy lo ha hecho para mí.


Desde aquella noche de arte y luna blanca en Madrid, la artista y diseñadora es un icono de gloria e insultante belleza.

Cuando conocí a Claudio en la galería, me enfundé uno de mis corsés Hansen. Un brocado azul Damasco de dibujos sinuosos. Ahora es un amuleto solar. De sexo desnudo, de amor, de ilusión.

En estrictas ocasiones mi cuerpo y mente se encuentran en un punto altamente sensible. Juntos disipan un aroma de inmortalidad como el azul pavo real del ribete que limita la prenda con la piel. Cuando siento este pulso del roce de la carne, abro la vitrina y desenmarco mi bustier. Me ciño unos leggins negros y, sin mácula de nostalgia, busco en algunas fiestas repetir aquel encuentro. Piso la acera con poderío y, por supuesto, con sana vanidad. Es lo que te regalan las telas de Maya.

Hoy, seis años después, puedo relatar flashes eróticos que se hermanan con aquel. Me recrearía en unas cuantas historias de lo más extravagantes pero hay una que me hace sonreír aún hoy.

Me adentro en la noche, esta vez party at home, y después de una buena lista de jazz y tres margaritas pizpiretas, el sexo se hace voz. Quedo a solas con el único “pavo” que ha conseguido planchar mi plumaje de cien ojos. Pasan las lunas con lentitud y lo habitual es que tras varios grados de más en nuestra piel, yo suelte muy despacio los cierres metálicos delanteros. Drew, un hombre alegre de voz bronca se empeñó en deshacerse del corsé retirando a mordisquitos el lazo de raso que cierra por detrás la joya. La luna se torció.

Las 3:00. Se torció.

Las 3:14. Se retorció.

Mi sangre ardiente brujuleó al Polo y enseguida me evadí buscando paisajes nevados para esquiar a solas en mi imaginación. Su obsesión por el raso cruzado no le hizo medir mis tiempos, (o nunca vio Lo que el viento se llevó), así que, tumbada entre almohadones de satén, me deslicé tres veces por "El Mirador" de Bakeira, repasé las ferias más urvanity de la semana Post-ARCO, e hice quince minutos de sexfullness solitario.

Y Drew rugió caballo ganador.

Para entonces él quería tiro al lazo y yo enmarcar de nuevo mi piececita real. Las toxinas expansivas del sudor del desmedido esfuerzo que soportó Drew hoyuelo a hoyuelo, podrían perjudicar mi alhaja brocada y primó su salvaguarda. Al cerrar la puerta de la vitrina, se cerró también la posibilidad de una nochecita Hansen.

Mara Blixen.

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El azul de los ribetes y lazo de satén del corsé Bianca Blue Brocade de Maya Hansen está inspirado en el pavo real, símbolo solar relacionado con la vanidad pero también con la belleza, la gloria, la inmortalidad y la sabiduría.

Gracias a Maya Hansen por dejarme el vestuario de la primera escena de Pulse Mara.

Published by: Mara Blixen in Moda

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