18 febrero, 2018 - Comentarios desactivados en Coqueteo y pena. Manuela.

Coqueteo y pena. Manuela.

Los muertos vienen vestidos de azul y Antígona viste de pena; y la baila Manuela.

Hace un tiempo vi bailar a Manuela Carrasco en el último show de Rafael Amargo en Madrid. Los tremendos quince minutos últimos de la bailaora, hoy sacuden mis sueños con fuerza, y es que despierto triste por un amigo que se va.

Basta con los azules de Houllebecq, la negrura del mito griego y la diva escarlata sobre el stage de La Latina, para crear en tan solo unos segundos, varios mundos de sexo y color.

Exactamente cuatro mundos, cuatro diosas, cuatro manuelas. Y es que antes de morir, lo quiero saber todo de ella. Buceo en el teclado y encuentro en “Raíces de ébano” la idea de este texto, y de varios más.

Manuela en este espectáculo (estrenado en la XVII Bienal de flamenco de Sevilla) da vida a Antígona, Medea, Ariadna y Helena. Lo hace con cuatro colores y con cuatro palos de flamenco.

Se me ocurre dedicarle una esquina a cada uno de los cuatro palos, y se me ocurre hacer un esfuerzo por explicar por qué veo tanta sensualidad en el flamenco. Apenas se habla de ello y no hay nada escrito al respecto. Comprendo que un mundo tan tradicional como el gitano no se atreva a hablar con naturalidad de la sexualidad que emana un bailarín sobre las tablas, pero para mí es tan manifiesto como lo es el modo en que Manuela zapatea. Su taconeo es tan recio y poderoso como sexi; Tiene unas piernas preciosas; levanta los volantes por encima de la rodilla, y un poco más, casi llegando a enseñar, pero con la maestría del que sabe que para seducir se debe coquetear, pero más importante, se debe hacer llegar el mensaje contradictorio de que el rubí quedará envuelto hasta el momento verdadero, por el silencio de un quejío sordo. Hablo de alegría (coqueteo) y pena (quejío) porque saberlas mezcladas en una mujer bella, despierta el afán de protección del gitano.

Manuela aguanta el juego un poco más… En ese momento el amante, el espectador ansiará, incluso con dolor en la piel, la conquista de Manuela. Ella, con desdén de morena, soltará el último volante del vestido rojo, dará una vuelta lenta y triunfante levantando los brazos, para acabar el espectáculo con el regalo de una amplia sonrisa gitana y con una mirada diferente, nueva, haciendo desaparecer el ritual sexual que, hasta unos segundos antes, estaba teniendo lugar.

Y es que,

 <<basta con unos segundos para eliminar todo un mundo>>.

Michel Houllebecq. Configuración de la última orilla. 20016.

Mara Blixen.

Os dejo unos datos más sobre Raíces de Ébano, espectáculo que ha dado pie a lo que estoy escribiendo.

Cuatro mundos, cuatro palos, cuatro colores, cuatro sentimientos.

  • La diosa Ariadna siente pasión por Teseo. Manuela baila en rojo una taranta.
  • La diosa Antígona y la tragedia de la muerte de sus hermanos lleva a bailar por seguirillas. Lo hace Manuela con un vestido negro de encaje que termina en raíces de ébano.
  • La diosa Helena, baila en blanco por alegrías.
  • La diosa Ariadna hace que Manuela baile por sus espectaculares soleás en rosa fucsia.

Published by: mara in Uncategorised

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