Mi book trailer

Cuatro episodios de mi novela en cuatro escenas en este intenso corto que espero provoquen tus ganas de devorar las líneas de Pulse Mara.

¿Dónde estás?

¿Dónde estás cantante de ópera?

Lo que no abandono es tu cuerpo tras de mi a ciegas en nuestro primer encuentro. Te abrí la puerta y negaste calentamientos. Subiste la falda, testaste por vez primera mi nalga con tu mano simiesca y me follaste sobre la tapa de cristal. De eso me acuerdo con nitidez. Tu fuerza y bravura me desordenaron.

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Darth Vader. ¡Ja!

Papá:

Te voy a decir algo. Ahora mismo, si ahora mismo, no envidio ninguna de tus anécdotas vitales porque mi cabeza es grande. Viaja con un ritmo inquietante, mágico y está llena de ideas brillantes. Ando segura, bien contenta (y bien follada) y no necesito ponerme de pie para bailar. Mi cerebro es un maserati. ¡Ja! Va por delante de ti. Mmm… Quizás tú siempre lo has sospechado pero soy más artista que nunca.

Sigue leyendo “Darth Vader. ¡Ja!”

Cápsulas de Pulse Mara: Pulpos y grand cru.

Os dejo un pasaje de “Pulse Mara” con recuerdos de Japón, país presente en toda la novela y que espero conocer algún día.

Mara. 

 

<<…>>—Por hoy ya he tenido suficiente. Ya no bailo más —.

Cogiste una pieza de sashimi y me la diste de comer.

Luego te di un beso.

Te levantaste de nuevo y te sentaste en el sillón junto al mío.

Seguimos hablando. Me acuerdo también del momento cuando te contaba cómo los japoneses comen unos pulpos minúsculos, aún vivos. Yo me metía las manos en la boca para explicarte cómo era la sensación y tú me mirabas impaciente por saber más. Las patas, poco a poco,  van pegándose a tu dentadura. Te decía metiéndome las manos entre los dientes para explicártelo mejor. Al principio tienes una percepción algo extraña pero te va seduciendo cada vez más. Me dijiste que te parecía muy sofisticado. —Lo es —te contesté.

Después recuerdo levantarme, coger la botella de grand cru que traje y acercarme a ti. Estabas hermosa con esa falda lisa rosa y, por supuesto, con el sujetador de perlas que compraste. ¡Cómo alzaba tu pecho grande que tanto me excita! Comencé a ponerme muy muy cachondo. Quería follarte de nuevo. Quería comerte entera. Me arrodillé junto a ti. Te abrí un poco las piernas y ofreciéndote la botella de champán te dije —Échate el líquido por encima. Quiero beberte, lamerte, saciarme de ti —. Solo recordar cómo corría el licor por tu piel tersa y luminosa ha hecho que se me ponga muy dura. Empecé  a lamerte. Primero los pies. Fui subiendo por las rodillas, la parte interior de los muslos. Podía sentir cómo te ibas encrespando. Echaste la cabeza hacia atrás dejando caer la melena por la parte posterior del sillón. Podía oler ya el sabor de tu coño.  Llegué hasta las ingles. Tú suspirabas,  gemías. Cada vez más fuerte. Por fin alcancé tu preciada vulva. La mezcla del champán y los líquidos que empezaban a fluir de tu vagina me hicieron enloquecer y empecé a beber tu coño. Te metía la lengua hasta donde podía. Metí una mano por debajo del sujetador para pellizcar tus pezones. Tú me agarrabas la cabeza empujando hacia tus entrañas. —Más, Claudio, más —me decías. —Sigue. Cómeme. Cómeme. Fóllame —. Me echaste el champán por la espalda. Sentí un frescor embriagador. —Me encanta, cabrón —empezaste a gritar. —Más. Así, joder…. Me voy a correr. Cabrón. Cómeme entera. Hijo de puta —. Ya estabas completamente entregada al sexo. Yo estaba enfermo de deseo. Quería follarte. Quería que nos corriéramos a la vez. Mi polla estaba muy dura y sentía cómo subía el semen.

el amor es una amistad con momentos eroticos

—Ay Mara. Te voy a follar como nunca te ha follado ningún cabrón —te dije. Y te levanté del sillón. Te eché sobre la mesa de comedor. Me tumbé sobre ti y te la metí de un golpe. Empujé y empujé. Cada vez más fuerte, más duro. Estaba poseído por la danza de la noche. —Aggg, argg… —bramaba.  Embrujado por tu cuerpo, por tus perlas, por tu coño de puta. No quería parar. —Aggg  ¿Te gusta que te follen así?  ¿Quieres más? —te preguntaba. —Sí mamón. Quiero mássssss. Cómeme. Jódeme. Rómpeme… —.

Te jodí…

Te follé…

Te rompí…

Seguimos toda la noche follando y recuerdo la sensualidad del último polvo en tu habitación. ¡Cómo estábamos los dos pegados, tumbados de lado agotados! Yo te mordía suavemente el lóbulo de la oreja y te follaba muy muy lentamente. Tú seguías el ritmo pausado que yo marcaba agarrando mis piernas fuertemente como para sentirme más y más y de vez en cuando girabas levemente tu cabeza para que te diera un beso. Nunca olvidaré ningún polvo pero ese fue el más especial, Mara…

¡Cuánto anhelo volver a vivirte! Espero que sea pronto.

Te toca cuidarte mucho. Decirte que aquí me tienes cuando quieras…

Claudio.

¿Ya no quieres jugar, Mara?

Él:  Cuéntame, Mara, entre tú y yo, ¿cómo fue esa sesión de fotos? ¿Qué pensaste e hiciste sobre esa cama para exhibirte casi desnuda en Instagram?

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….

Él: (una semana después).

Cuéntame, Mara, me tienes con la miel en los labios. ¿Ya no quieres jugar?

Yo (Mara): Cada olor dulce, amargo, ácido, salado, que leo en tus emails,  hacen que yo misma desee recorrer los poros de mi cuerpo (de coño a pecho) despacio y en silencio para ti. Pero públicamente, hasta que adivine si eres capaz de absorber (de adivinar) mi sabor exterior velado por la literatura escrita en blanco y con censura. Y es que sé que aunque lo niegues, te asusta ver la carne marrón por dos, con olor a pezón. Eres incapaz de tocarla (*). Lo sé. En mi cama solo pensé en la posibilidad de que te excites al verme  meter un dedito, y otro,  por los encajes limpios de mi braga… Así, mira…, mis manos deshaciéndose de la camisa blanca de algodón hacia el cielo …, volviéndose un sabueso cachondo… Continúa cabrón…, ven…, ¡empieza a tocarme!

Y sigue escribiéndo, continua preguntando y mañana volveré a darte los buenos días (IG) en satén, cada vez más desnuda…, quizás…, o eso creo…

Mara Blixen.

(*). (con lo que a mí me gusta)

Inacabada. Con Tony Bennett y otros hombres.

Una habitación demasiado grande sin escalones, donde los pomos de las puertas, más bajos de lo habitual, me hacen dar cuenta de que es para minusválidos. Y es que no queda alojamiento en una Italia pletórica de sol, más gafa de pasta de lo políticamente original, algo de experimento y mucho arte inacabado…, como a veces parezco sentirme yo…

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Mara paseando entre los barrotes fríos de hierro.

Exactamente inacabada, así puedo llegar a sentirme hoy. Desde luego, ya no soy una niña pero me siento como si aún estuviera modelándome entre las pantallas frías que se deslizan veloces al son de Bennet. No pueden tocarse y yo intento pasar tímida entre los barrotes que forman esos screens gigantes y es que quiero terminar de averiguar quién soy. Pero los hierros son infinitos y bailan casi mejor que yo.

A veces, al levantar un pie, veo flashes seleccionados de mi pasado, de antes de ayer pero también de hace muchos años. Los más grandes me asustan, dibujan museos de miedo y trauma. En casi todos ellos la luz del sol que capturó el fotógrafo, forma la imagen fija enmarcada en mi memoria. Y a veces a esa luz del cuadro atirantado entre las barras gélidas, se añade la que se cuela torrencialmente desde la cubierta acristalada de vidrio. La mezcla de resplandores hace que me tambalee. Antes de caer, atisbo al fondo una posible salida. Salto.

Pero aparezco en otra sala. Es oscura y, sin saber por qué, siento vértigo. En ese momento la psicosis se apropia de mi vagina cuando veo aparecer en pantallazos de ordenadores muy viejos algunos de los hombres de mi pasado (de mi vida). Hablan todo el rato y se ceden la palabra entre ellos. Tengo la sensación de que se conocen. Sobre una caja de cartón oigo decir a Oscar: — Mara, Mara, ¿me recuerdas? Todos quieren intervenir y hacerme un warning. —¡Como sigas por ahí, te quedarás sola! —dice Luis. Alfredo me sonríe y repite que echa de menos mis risas… Boris aún no entiende por qué lo nuestro terminó, y Basil se arrepiente de no quedarse conmigo en Madrid… Todavía escucho a más y veo caras viejas, muy cambiadas. Tom me enseña cómplice la foto que me hizo desnuda y que fue portada en su exposición del MOMA… Karl me pide perdón por robar algunas de mis historias. Mompati me mira con esos ojos inundados en el Okavango… De algunos apenas recuerdo el nombre. Esos me miran serios, quieren castigarme. Empiezo a asustarme un poco y doy pasos largos mirando solo de reojo. — ¿Qué está pasando aquí? —me pregunto inquieta. Pienso si, en realidad, estarán todos muertos. Me mareo. Sus barbas me quieren dar alcance y siento una ligera náusea. Mientras corro hacia la siguiente sala puedo reconocer la voz del sádico de Juan bramando que quiere volver a follarse mi culo… No quiero oír más, ¡no puedo oír más! — ¡Dejadme en paz! —grito. Pero no pueden oírme porque esas palabras se quedan en mis labios. Soy incapaz de retarles.

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Decido irme de una vez. Por fin consigo alcanzar la siguiente sala. Ya solo oigo ruido de fondo. En esta nueva habitación sigo viendo barrotes, aunque ya no cuelgan como guillotinas. Se apilan en estructuras formando cajas y advierto de nuevo flashes, aunque esta vez no reconozco las historias de su interior. ¿Acaso será mi futuro?

La sola idea de tenerlo delante de mí me estrangula el pensamiento y acelero firme hacia una puerta grande galvanizada que intuyo es la salida. Vuelvo la manivela pero no se abre. La aporreo, me quiero ir de una puta vez. A mis golpes, la hoja suena fuerte pero sigue sin abrirse. Estoy sola y nadie va a oirme. Sigo dando golpes durante unos minutos que ya son eternos. Caigo rendida esperando a que alguien venga a abrir la maldita puerta, y es que no pienso volver por la sala oscura… Entonces oigo desde muy lejos, fuera, alguien silbando la melodía de Lookin’ for the light of a new love…  Me tranquilizo y es que reconozco la canción. Pero el silbo no parece querer venir a rescatarme porque cada vez se escucha menos.

To brighten up the night, I have you love

No oigo nada más.

Voy a tener que bailar sola en la oscuridad del pabellón porque Tony Bennett me ha abandonado fuera, en el jardín de Venecia.

Mara Blixen.

(La canción de Tonny Bennett se titula Dancing in the dark).

#vicio01.Sergio M. El hombre que recorre mi cuerpo.

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¿Y si al fin me armo de valor y me decido a emprender el camino?

¿Y si consigo recorrer el empeine de tus pies y no caer perdido entre sus dedos?

¿Y si alcanzo tus gemelos sin que me fallen las fuerzas y pago su parada y fonda con mis besos?

¿Y si me deslizo por tus rodillas hasta que la carne de tus muslos detenga mi caída?

¿Y si arrastro mis deseos clavando en sus curvas las yemas de mis dedos?

 ¿Y si al fin, derrotado, llego a mi destino, tu sexo?

 ¿Qué me espera entonces, Mara? ¿Qué encontraré tras tu velo?

(Texto enviado por Sergio M. el hombre que desea recorrer mi cuerpo, tu cuerpo…).
Ojalá tuviera todas las respuestas Sergio… Precioso texto. 
¿Os gusta?
Mara Blixen.

Striptease, pezones y Mata Hari.

Un stripteaseestriptis o estriptís1 (del inglés strip (desnudar) + tease (engañar), baile sensual),

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Mata Hari muy sensual.

es lo primero que dice SexyPEDIA cuando buceo en google, y es lo último interesante que puedo leer, eso y descargarme para el blog la foto de la adelantada y erótica Mata Hari. Aunque hablo inglés, no había hecho la conexión de que la segunda parte de esta palabra (algo cursi si escuchas con atención), es un engaño.

(Strip-TEASE suena como a tis, tea, tit, ti, titi, el piti que se fumaba mamá, y es que todo aquello que acaba en i es muy inglis…y cursiX, que no sexy(i))…, o sexy(i)X!

Inmediatamente me pregunto por qué es un engaño. Sigo leyendo. Rápido te das cuenta de que lo del engaño debe suponerlo solo aquel que crea que lo que va a terminar viendo es lo que “la chica” no enseña cuando aparece en el stage envuelta en oro y sal. Lo curioso es que nadie desea verlo en realidad, y siempre vas a preferir que me quede con las telas envolviendo mis pezones redondos, duros… Entonces es cuando la palabra cobra sentido. Porque cuando has deseado más de mí, quizás yo te he llevado al engaño…

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Mara Blixen simulando un striptease.

Al engaño de creer que me conseguías, de pensar que ya era tu antojito, de hacerte sentir cómo podrías follarme o poseerme, romperme hasta el dolor… Más, más allá, allí donde tu esencia se corrompe para siempre, desoyendo la barrera de la intimidad.

Y cuando crees que lo has conseguido después de un sudado feo, y aún con el sufrimiento que provoca el miedo por acercarte, tu chica (la que ya creías solo para ti) tira la última tela roja al bobo que siempre bebe agua, y se le siente aburrido escondido desde hace meses, casi años, en el espejo negro de salida.

Y te vuelvo a hacer un striptease cuando lo pidas, y será nuestro striptease bobo…

Mara BLixen. 

Mi ombligo rojo…

s1Yo invoco a mi estómago para que exista sobre tu short azul, cantando puro por el silencio del tacón rojo de charol.

 

Poesía para que me ames…

 

Mara.

“Quien resista [tu poder de seducción], te liberará”.

Un segundo de sentimientos multi-fórmicos me han retratado en el momento final.

Me he sentido neurótica, inquieta, reprimida, triste, enfadada y finalmente, “bipolar”, después de disfrutar, hace unos días en el Real, de Parsifal, una de las óperas más enigmáticas de Wagner.

Después de experimentar cómo un hilo fuerte e invisible me conectaba con Kundry, el personaje femenino principal que intenta seducir al puro Parsifal, me hago una pregunta. ¿Acaso no todas las mujeres  somos algo bipolares?

Mejor dicho, en un mundo construido por los hombres donde el sexo es pecado, para destacar entre otras “ninfas” (las comillas expresan mofa), ¿se debe cumplir con la doble representación arquetípica de los dos opuestos femeninos, eros, caritas? En la Historia del Occidente religioso, son tantas las representaciones en música, ballet, cine, literatura…, donde la cosificación de la mujer se representa como un binomio de sometimiento, (Kundry penitente), y rebeldía, (Kundry puta), que entiendo cuando Freud nos trató de seres insatisfechos y alienados.

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La soprano Waltraud Meier en el momento en que intenta seducir a Parsifal.

Kundry, por un lado es una venus del placer; es una hechicera  que encarna las fantasías reprimidas de los hombres. Pero no lo hace por voluntad. Está maldecida por el mago Klingsor, que utiliza su belleza irresistible para, a través de ella, dominar a los caballeros del Santo Grial. Por lo tanto, no es una diosa, es una puta. Pero aparece  en escena Parsifal que será quien la libere, resistiéndose a sus encantos. De este modo, al final del acto II, se levanta la maldición de Klingsor y Kundry es libre. A partir de este momento Kundry se convierte en un alma boba, insegura y penintente.  Aunque, en un principio, la soprano no me convenció (su físico no estaba a la altura de la fuerte personalidad del libreto), cuando la sentí vulnerable, callada y arrastrada por la culpa en el stage, me emocioné de tal modo que la ópera entera, de cinco horas de duración, me conquistó.

Casi cien años después de Freud y aunque Wagner sea incluso anterior, al salir del Teatro Real, en conversación animosa con mi pareja “masculina”, concluimos  que Kundry es tan real como contemporánea.  Lo que seduce enormemente a un hombre es la mezcla de las dos Kundrys, la ternura y delicadeza  versus el arrojo, la pasión y el pecado.

¿Qué mujer se atreve a identificarse con Kundry?  Yo lo admito. ¿Por qué no confesar que a veces me siento como ella?  Lo que no tengo tan claro es que este sentimiento  (o percepción de mi misma) sea fruto de la tradición o, es algo más profundo y fundamental.  ¿Quizás está escrito en nuestros genes?

Mara Blixen.

<< Fuerte es la magia del que desea, pero aún más fuerte es la del que renuncia.>>

(Borrador en prosa de Parsifal,1865).

Ver extracto de la ópera de Wagner, cuando Kundry seduce a Parsifal.

MET-GALA-SEX.

Hablemos de sexo. Mucho mejor, hablemos de la gala del Metropolitan que se celebró ayer noche en Nueva York.  Algunos no sabréis de que va. No importa, aunque es el acontecimiento del año en la moda. La todo poderosa editora jefe de VOGUE, Anna Wintour (Valle, te envío un guiño), elige la temática, este año muy futurista y decide quién va y quién no. Más de una vez debe llamar la atención al sin fin de horteras que pueblan el mundo, amenazando de que no volverán a ser invitados. ¿Cómo habrá sido la reprimenda en el baño de la elegantísima Anna a Lady Gaga (*)?

No tengo mucho tiempo, pero de todas las que desfilaron por la red carpet me quedo con “dos y dos”, que me llamaron la atención.  Las dos primeras quisieron parecer sexies y consiguieron lo contrario. Dígase, mi respetadísima Madonna y la rapera Nicki Minaj con un Moschino muyyyy raro. Me parece que faltaba mucha tela alrededor de esos dos culos apretados.

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Izquierda, la rapera Nicki Minaj y a la derecha Madonna.

Las dos segundas pisaron fuerte con un modelo que parecía que habían nacido pegadas a él. No enseñaban nada, no había transparencia alguna, pero tenían un sex appeal… Ellas son la “influencer” (no sé si se utiliza esta palabra en moda), Alexa Chung ,y la modelo Edie Campbell, que me pareció, sin duda alguna, la mejor.  Su “dos piezas” no era nada fácil. Además, un estampado, por discreto que este sea, siempre es  muy arriesgado. Alexa Chung sabemos que siempre está perfecta. Así que Edie, por mucho que te atrincheraras sellada a Mario Testino, te mereces un puesto en la portada del VOGUE.

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Alexa Chung a la izquierda y Edie Campbell a la derecha.

Mención aparte merece Kendall Jenner, la jovencísima modelo del clan Kardashian. Aún le falta personalidad pero desprende algo que seduce mucho. Es tierna pero, tengo la sensación de que detrás de esas telas mínimas que suele llevar, hay un fuego fuerte latiendo…

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KEndall Jenner en la red carpet del MET gala 2016.

Mara Blixen.


Curiosidades:

La Gala del Met o la Costume Institute Gala es un evento benéfico que da inicio a la exposición de moda anual del Instituto del Vestido del Museo de arte metropolitano de la ciudad de Nueva York. Los fondos recaudados en la gala constituyen todo el presupuesto anual de Instituto del Vestido y, según se informa, en 2010 alcanzaron los 9 millones de dólares.

(*). La imagen destacada de la entrada es Lady Gaga a su llegada a la red carpet.

JAZZ = Acto Sexual

Y no lo digo yo. Que el origen de la palabra Jazz está en el sexo. Es el mismo acto sexual. Nació entre putas y hoy se escucha entre damas. Y eso me gusta. Y, ¿por qué me gusta?

Antes de contestar, tengo que decir que el jazz me conquistó casi de niña, cuando vi la primera orquesta llena de negros, aguantando objetos dorados, en una de las pelis antiguas que solía poner papá. Ni siquiera él sabía que aquella música animal era Jazz. En mi casa siempre sonaba Mozart o la histriónica guitarra eléctrica de mi hermano mayor.

I LOVE JAZZ

Si ayer se celebraba el día Mundial de la danza, hoy se hace lo propio con el Jazz. Se ha debido poner otra vez de moda porque hasta la primera dama de Estados Unidos lo ha  celebrado bailando un swing.

Quizás la mujer del Presidente no sepa que aunque el swing sea un tipo de baile con ritmos de jazz, su origen está en el sexo. Hoy en día se sigue utilizando al referirnos al intercambio de parejas (swingers)… Si no has escuchado muchos blues quizás no conozcas que Jelly Roll es una expresión que aparece en innumerables canciones, refiriéndose unas veces a los coños, otras al semen…, y así, unos cuantas cosas más.

Se sabe que Billie Holiday ejerció la prostitución en los mismos clubs que cantaba. ¿Hoy en día alguien se imagina a la rubísima Diane Krall triunfando con un cv así? La respuesta es NO, y quizás me confunda, pero creo que hay todavía más tabú en el sexo que a principios del siglo pasado.

Insisto en que no puedo entenderlo.

Ayer leía una crítica sobre la aparición de la bella y afamada escritora, Zadie Smith en una campaña de publicidad de una firma de moda. ¡Me pareció tan estúpido que la acusaran de superficial! La Ética y la Moral se metieron en medio. Exabruptos o  espasmos como “¡Una intelectual posando para el mundo entero con un vestido caro”!  Sinceramente, PA-TÉ-TI-CO. Se la debe juzgar por su calidad literaria, y si sus libros son buenos, ¿qué más da si se llena el bolsillo con una foto porque, además de escribir bien, es guapa?

<< Me gusta la naturalidad con la que hablas de ti, de tus sensaciones y tus deseos, de eso que todas las mujeres sentís pero la mayoría oculta y se ruborizan al hablar de sexo. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que sigue pareciendo un tema tabú, del que no se habla con naturalidad. Por eso me gusta leerte, y me convierto desde ya en seguidor tuyo>>.

Esta cita es un extracto de un email que recibí ayer felicitándome por mi blog. Claro y halagador. Te doy las gracias J.A. Pero también tengo detractores. Y lo que es más evidente, por supuesto los tengo que buscan mi jazz, mi carne. Aprovecho estas líneas y a esos les digo que ya la tienen, que disfruten del sexo que les doy en cada una de mis líneas, de mis fotografías y de mis opiniones.  ¡Soy deliciosamente vuestra!

Scott Fitzgerald escribió que el jazz, en el camino hacia la respetabilidad, fue primero sexo, luego baile y luego música. Pues yo con descaro digo que soy todo ello a la vez.

¡Soy sexo, soy baile, soy literatura!

Mara Blixen.

Mi danza erótica.

Hoy es el Día Mundial de la Danza y yo bailo en silencio.

No necesito la música. Está en mi cabeza. La danza es una de mis pasiones. Diría que es mi vocación. Es más, me atrevo a gritar que únicamente con el baile conecto con mi yo Lacaniano, con mi esencia… Solo al bailar puedo ver a la verdadera Mara,  me encuentro con ella y me cae bien.

Y ahora, dejo de escribir, me levanto de la silla, me alzo unos tacones negros y me entrego a LA DANZA. Lo hago bailando para ti.

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Pd. Hoy debéis bailar. Para él o para ella, o para ti mismo, pero ¡Bailad!

Mara Blixen.

Os dejo una capsulita del diccionario.

La erótica es un término colectivo de raíces griegas y latinas (nominativo plural de erotikon, εροτικον, y de eroticum y carente por tanto de plural él mismo) con el que se ha designado al conjunto de objetos relacionados de alguna manera (en general representativa) con la pasión amorosa humana, especialmente cuando está enfocada hacia sus aspectos físicos y sensuales. Como sustantivo erótica abarca pues todos los objetos calificados de eróticos. Y resulta que, a lo largo de la historia, eso ha sucedido con las cosas más diversas: chascarrillos, coplas, bailes, poemas, vasijas, estatuas, dibujos, pinturas, medallones, libros, novelas, exvotos, fotografías, películas y casi cualquier cosa imaginable ha podido ser y ha sido incluida en el grupo. El campo abarcado es pues inmenso.

(Extracto de wikipedia).

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