¿Ya no quieres jugar, Mara?

Él:  Cuéntame, Mara, entre tú y yo, ¿cómo fue esa sesión de fotos? ¿Qué pensaste e hiciste sobre esa cama para exhibirte casi desnuda en Instagram?

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….

Él: (una semana después).

Cuéntame, Mara, me tienes con la miel en los labios. ¿Ya no quieres jugar?

Yo (Mara): Cada olor dulce, amargo, ácido, salado, que leo en tus emails,  hacen que yo misma desee recorrer los poros de mi cuerpo (de coño a pecho) despacio y en silencio para ti. Pero públicamente, hasta que adivine si eres capaz de absorber (de adivinar) mi sabor exterior velado por la literatura escrita en blanco y con censura. Y es que sé que aunque lo niegues, te asusta ver la carne marrón por dos, con olor a pezón. Eres incapaz de tocarla (*). Lo sé. En mi cama solo pensé en la posibilidad de que te excites al verme  meter un dedito, y otro,  por los encajes limpios de mi braga… Así, mira…, mis manos deshaciéndose de la camisa blanca de algodón hacia el cielo …, volviéndose un sabueso cachondo… Continúa cabrón…, ven…, ¡empieza a tocarme!

Y sigue escribiéndo, continua preguntando y mañana volveré a darte los buenos días (IG) en satén, cada vez más desnuda…, quizás…, o eso creo…

Mara Blixen.

(*). (con lo que a mí me gusta)

#vicio01.Sergio M. El hombre que recorre mi cuerpo.

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¿Y si al fin me armo de valor y me decido a emprender el camino?

¿Y si consigo recorrer el empeine de tus pies y no caer perdido entre sus dedos?

¿Y si alcanzo tus gemelos sin que me fallen las fuerzas y pago su parada y fonda con mis besos?

¿Y si me deslizo por tus rodillas hasta que la carne de tus muslos detenga mi caída?

¿Y si arrastro mis deseos clavando en sus curvas las yemas de mis dedos?

 ¿Y si al fin, derrotado, llego a mi destino, tu sexo?

 ¿Qué me espera entonces, Mara? ¿Qué encontraré tras tu velo?

(Texto enviado por Sergio M. el hombre que desea recorrer mi cuerpo, tu cuerpo…).
Ojalá tuviera todas las respuestas Sergio… Precioso texto. 
¿Os gusta?
Mara Blixen.

Mi ombligo rojo…

s1Yo invoco a mi estómago para que exista sobre tu short azul, cantando puro por el silencio del tacón rojo de charol.

 

Poesía para que me ames…

 

Mara.

Sexo jamás confeso, muerte y flamenco.

R7aY llega el aviso de tu muerte. Por fin. No soportaba más la presencia de la puta Decadencia riéndose de ti, y de todos nosotros cada vez que, con sus zancadas negras parsimoniosas, te clavaba la aguja.

Pocas veces enciendo el tocadiscos que me regaló papá. Mozart, y su Lacrimosa requieren respeto. Así que paro de llorar y dejo caer la aguja, una aguja limpia, y aunque punzante, muy diferente a la que impulsa la Muerte. Este es mi pequeño rezo ateo para despedirte, Gran danzón.

Cierro los ojos y escucho la marcha. Puedo dibujar sombras oscuras flotando como una corona sobre mi coleta. Quizás solo sea un rodeo y estén de paso para asentarse en otra cama, o quizás las estoy oliendo porque la siguiente soy yo. Hoy, cada vez que una bandada de pajaritos pequeños levanta el vuelo en Madrid, continuo viendo esa carita sonriente de niño que, sin embargo, escondía en secreto desde el vientre una dermis podrida. Ya han pasado cinco años…

Aunque los pájaros rara vez vuelan de noche, acaba de expandir las alas en el patio quieto de casa uno grande. He decidido que seas tú, Álex. Les diré a esas dos criaturitas que dejas ya cortadas para siempre, que busquen alto…

Y de flamenco y del nacimiento de los dioses también quiero hablar hoy. Del flamenco porque ninguna expresión artística ha sabido expresar mejor el canto de la muerte. A cualquier seguiriya la colma su desnudez, la ausencia de retórica. Su cante triste repleto de sexo jamás confeso, lo hace místico.R23a

Álex, me despido sin parar de bailar en cualquiera de esas fiestas locas que organizabas. Nadie se atrevía a poner fin hasta que uno alzaba la última botella, buscando a quien bautizar como el dios del nuevo día. Te digo adiós de una manera original. Regalándote este vals de José Hierro que canta jondo algo así:

<<Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca>>.

Mara Blixen.

El ardor de Mara.

desnuda BW2Tengo muchas ganas de escribir pero no sé cómo ensuciar la hoja en blanco. Siento un ardor dentro de mí tan palpitante que hierve mi cuerpo. Anhela salir pero aún está merodeando con contenida vehemencia por la capa más interior de mi piel. Percibo cómo recorre de un modo vivaz el torrente rojo de mi organismo haciendo despertar cada víscera. Ahí fuera hace frío, todavía es Invierno, pero en mí la Primavera brota ya incansable…

¡Vaya! He conseguido dibujar tímidamente en la hoja en blanco, aunque en realidad mis palabras hoy son torpes (estoy vaga y…, muy cansada).

En ocasiones, el silencio describe mejor ese ardor. La mudez me embriaga y es mi mejor utensilio de expresión. Es la palabra perfecta.

Os dejo un enlace a la Consagración de la Primavera de Stravinsky. Son muchas las versiones coreográficas bailadas pero hoy he elegido a Maurice Béjart.

pincha aquí

Mara Blixen.

El sexo de las 4 torres

tocame slick rickY ¿por qué coño me he puesto un gin-tonic ahora? No es un día para eso. Sobre todo cuando vuelves de correr…

…Mientras lo hacía con una luna gorda en decadencia, ha salido de refilón, en la lista de spoty, Amy Winehouse; a veces me pasa; cuando corro, el sonido de la música tan directa en el oído, intimida tanto que hace que pierdas el ritmo ortodoxo de la pisada de atleta. Y es que, aunque quieras seguir recto, empiezas a zigzaguear, levantas de repente un brazo irrisorio Hip-Hopiano  y, hasta eres capaz de saltar a dos pies los bancos del camino sinuoso del lateral de las cuatro torres…

Si por mi fuera, en esos momentos, inventaría un nuevo estilo de running,

Lo llamaría dance-running…, shaking-running…, twister-running,…Graham-running…

¿Cuál suena  más pegadizo?…

En realidad, me da un poquito de vergüenza  que me vean haciendo aspavientos inconexos con mi anorak naranja. Pero no puedo evitarlo. Cuando eso ocurre hasta tal punto que pierdo el sentido y ya no recuerdo porque persigo un pie delante de otro, acelero más el paso y termino alcanzado (para esconderme) las callejuelas del triángulo que forma esa barriada ignorada de la Ventilla. Solo en ese momento empiezo a sentirme liberada…, protegida…, incluso siento cierta excitación ahí abajito, como diría un ex.

Pero es que las cuatro torres humillan un poco…, aunque…, eso puede ser una apreciación negativa porque al mismo tiempo, su omnipresencia cartesiana te dice que todo está en ti…., que  tú también puedes llegar hasta “ahí arribita”… arribita, arribita con la faldita…

… Ya no suena Winehouse y ahora, casi llegando a casa, es el chulo de Slick Rick el que te dice que el agujerito alto de Norman Foster, ese rascacielos que tú ves lejos, es pasto de “un coloso en llamas” y…., puff,  empieza a cargar (Slick) con uno de sus poemas en blanco y negro…

De  verás, sueño conque un día todas las barriadas de las ciudades más importantes del mundo sean derrumbadas por la pluma de Rick. Ese día yo seré famosa y, entonces, todos se despertarán con mi silueta desnuda erizándose insultante…, como en la foto en blanco y negro de portada pero “sin” el filtro de un buen grafitero…

MAra Blixen.

Camas calientes…

literatura-erotica-mara-blixenEstoy triste…,  a lo Woolf; y eso no es precisamente consolador.  Las piedras pesan, cada vez más… Yo nunca llevo vestidos largos como ella así que al no caberme en los bolsillos, las debo meter en el lóbulo de las orejas, ese órgano necio… Cuando están dentro suelen apretar. Molestan; a veces, como hoy, se arriman un poco de más y me termina doliendo tanto la cabeza que me pregunto por qué no se juntan del todo y barren mis pensamientos hasta arrasar con ellos. Pero no es así y entre las culebrillas del cerebro apareces tú para decirme que este dolor se pasará, que no dude en que voy a aguantar. Me aconsejas que busque consuelo en mi propia alegría, que invente una nueva aventura, que me la juegue otra vez…Pero es que ya no quiero ser valiente. Lo que quiero es QUE  VU-EL-VAS… ¡MALDITA SEA! ¿Por qué no podemos tomar otro ron más? Háblame, por favor… No seas cabezota como la última vez, vuelve y hazlo una vez más. ¿Sabes que Luis  ha traído tu ron favorito?… ¡Cómo me gustaría volver a discutir contigo sobre los tiempos modernos, sobre la uva, sobre el último invento que se te ha ocurrido y del que estás convencido, nos va a hacer millonarios…! ¡Cómo me gustaba emborracharme en las lunas de La Herradura contigo! Todos se iban a dormir y quedábamos tú y yo, filosofando en bajito, como de hombre a hombre… (Joder, ¿Por qué no  avisaste antes? Si ni siquiera me dirigías la palabra cuando te moriste…).

A veces, cuando, al escuchar una de las historias de mis viajes, de mis novios, te sonreías echando una calada placentera a tu puro, yo me sentía orgullosa. Siempre decías que solo unos pocos elegidos podrían llegar a comprender el verdadero “meaning of life” (*); por supuesto, uno eras tú y es probable que vieras en mí que uno de tus hijos, al menos se había enfrentado a lo esencial, que un trocito de tu estela continuaría; y ese pensamiento te aquietaba…

Pero es que tu luz se ha ido…, lejos…, de repente.

Y cuanto más lejos viaja, más miedo tengo…

Ahora busco en camas calientes algo de sosiego que esconda el desaliento por tu pérdida; pero el roce obsesivo con la carne no hace más que agrandarlo.

Mara Blixen.

sentido de la vida
El sentido de la vida. Terry Eagleton.

(*). Os recomiendo este librito de filosofía de Terry Eagleton sobre la búsqueda de la felicidad. En español, el sentido de la vida.

ME FOLLAS y te digo adiós…

Estoy preparándome para esta noche, para nuestro ácido encuentro. No sabes aún porque lo será… Tú no enciendas las velas, ni prepares esas sabrosas ostras con las que te gusta mimarme…

En cuanto suba el último tramo de la escalera y sienta tu cercanía al recibirme, mi estómago va a tensar sus hilos hasta doler. A continuación, levantaré la mirada buscándote y en cuanto percibas mi rostro de disimulo contenido, sabrás que, esta vez, por mucho que lo desees, no podrás escaparte…

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Mara se arregla para el último encuentro.

 

Pero, ¿cómo puedes estar al lado de alguien que sabes que no te quiere? ¿Qué, en tan poco tiempo, ni siquiera te desea ya? ¿Qué me sientes ausente cada vez que me follas?…

Ahora que escribo “me follas”, me doy tanta cuenta de que en estos meses en realidad, no he sentido…, rien… Quizás he buscado el calor en ti por necesidad, por el fuerte vacío que estimula la orfandad. Tú te has atado a él, manipulando mi ebriedad para confundirme y, de ese modo hacerme pensar que podría estar enamorándome de ti. Sin embargo has caído en tu trampa porque el ratón, si no tiene hambre no busca alimento. Simplemente come lo que sea…, lo que le dan, lo que me das… Y aunque me sirvas en plata lentejas de caviar, me verás envejecer deprisa. Lo haré, aunque con un poco de atención, podrás sentir cómo me resisto a ello. Lo verás en el brillo cada vez más cenizo de mis ojos, que dibuja con lentitud un deseo de  agotamiento en tu ánimo por mi indiferencia… Y quizás también un golpe de efecto. Y justo, cuando empiezo a sentir en mi cuerpo la pérdida real de impulso sexual, aparece Jean. Un mensaje; hay una posibilidad, después de mucho tiempo, de volvernos a ver.

De repente, vuelvo a tener muuuucho hambre, ¡muchísimo! ¡Maldita sea! ¡Quiero esas lentejas de caviar!, pero no contigo…

De momento me contengo y decido no contestar.  Por el respeto que tengo a nuestra relación te debo, al menos, fidelidad. ¡Siempre he sido fiel! Siempre… Decliné la invitación de Eduardo a la exquisita Sicilia por ti pero… Me ducho, me masturbo y no encuentro el modo de calmar la ansiedad. Me voy a nadar… No es suficiente. Decido pasear por el parque abrupto de La Ventilla. Durante más de una hora la palabra fidelidad me golpea con sequedad el pendiente… No sé qué hacer…Conduzco el paso hacia el árbol cuya corteza, tiempo atrás rasqué con mi nombre y me acomodo en el suelo junto a él. Cierro los ojos.

Inoportunamente aparece mi  padre muerto. Un pensamiento frugal. ¡Justo en ese momento!… Toda mi vida espantándome de sus escarceos amatorios y, tras el corto tiempo que su imagen fantasmal está presente, inexplicablemente decido ver a Jean.

Después del palpitante encuentro con él, he vuelto a comer el pienso que te empeñas en darme cada día. Hoy no me cabe más así que me voy.  (Con pena porque echaré de menos tu amistad).

Para dejarte, me inventaré otra historia algo falsa y mucho más simplona que la que he contado aquí. Por supuesto, no me creerás pero cualquier cosa que te diga será bienvenida. Sabes que esta vez no me podrás convencer.

Adiós. Ahora debo buscar otros labios qué amar. Tengo que estrenar esta preciosa barra de labios…

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Mara dice adiós.

Mara Blixen.

 

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