Te doy mis pechos. (Coco desnuda en la cama).

 

pechos

Mis pechos hablan serpenteando entre espejos…, en una tarde solitaria y casi ruidosa de viernes…, en otro reglado fin de semana más, ¿Cuántos más? ¿Cuántos llevo vividos? Y,  ¿Cuántos quedarán?…, ¿Quién coño me preguntó si los quería vivir? ¿Una madre que olvidó que éramos dos cuando nació mi hermano gemelo? ¿Un padre que se largó sin decirme si quiera adiós?

Así me despierto de la siesta del comienzo de un fin de semana muy “lady blue”. Seré breve porque me incorporo cansada de escribir en mis pestañas… (Solo un artista podría fotografiar mi última frase).

Tras el disparo, ahora soy capaz de haceros notar la sutileza del papel limpio que confunde al fotógrafo cada vez que pretende destacar el monte de venus de una mujer frente al vals del piano. Mi repetitivo triángulo se despereza entre las culebras de su biombo. Y aún no conozco al retratista…

h3Mi noche de más se suma a la vida, porque, de la caverna de la sala oscura de contrastes surge un trazo bonito, pinta de azul a los muchachos… Y es que la belleza es la hostia nívea que nos remide del pecado. Su búsqueda, la búsqueda que hago de ella follando obsesivamente es lo único que me hace estar clavada al suelo y no morir.

Admiro la cajita mágica que envuelve cualquier fotografía sublime. Yo soy solo una escritora deprimente (pero alegre por genética), quizás por el temor a no alcanzar nunca la belleza de la que siempre hablo…, o la fama. O a no creérmelo… A fracasar, cuando simulo en el tejado, ser la fea Coco Chanel, la flaca que ese tonto admiró antes de que alcanzara el éxito de manera natural. Cuando leo sobre ella, me pregunto si, antes de conseguir la fama, también fue admirada por su personalidad. Es posible que esta reflexión esté anticuada hoy, pero, ¿cuándo empezó a ser importante la fama? ¿Llenaba Coco los lugares por su estela de adolescente? Entiende lo que trato de decir.

Me gustan las fresas, pero también me gusta no ser nadie.

¿No es esa la cota más alta de la verdad?

….

Perdón, ¿No es esa la cota más alta de la vanidad?

Mara Blixen.

Casi no FOLLAS y lo sabes, o el arte de estar FINDUS…

DESNUDO-SEXO-

Leyendo este artículo sobre lo poco que follamos en contraposición a una sociedad cada día más sexualizada, me ha llevado a recordar (con una grata sonrisa) un término que acuñamos tres amigas hace unos años: ESTAR FINDUS. Imagina lo que es. ¿NO?

Os cuento. Estábamos un día charlando con un gin-tonic sobre lo que habíamos follado en los últimos tiempos (las tres estábamos solteras) y Marta, finalmente dijo: -JOder, estoy más que congelada, estoy muuuuy FINDUS. ¡Llevo más de un año sin echar un polvo! ¡Y no me había dado cuenta hasta ahora!- A Laura y a mí nos hizo mucha gracia lo de FINDUS. Ella contesto – ¿Pero no había una marca de congelados llamada FINDUS? -.

Desde entonces, “ESTAR FINDUS” se convirtió en una frase hecha que transmitíamos en conversaciones a otros amigos. En realidad, para estar findus tienes que llevar más de un año sin sexo. Y me consta que más de un amigo utiliza la expresión asiduamente en su vocabulario.

Confiesa. ¿Cuantas veces has estado findus?

Mara Blixen.

Pínchame para saber más…

¿Es sexy?, ¿Es ella? ¿es todavía Salma Hayek?

salma-hayek-48 Pínchame y sabrás más del “topless” de la mexicana. Siempre me ha gustado Salma. Ha ido madurando con gran naturalidad sin perder ese punto tan sexy que le hace especial. Confieso que eso es lo que quisiera para mi al llegar a su edad. 48. No quiero ni Uma Thurmans, Meg Ryans ni Renée ZellwegerS. Es una verdadera pena…

Salma. Escúchame… Déjame que te de un consejo. Ten cuidado porque se empieza a ver demasiado el photoshop y en este repor ya no estás sexy. ¿De verdad quieres ser una belleza más, una cara bonita como tantas que vemos en las revistas? Tú no, Salma.

Mara Blixen.

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