Cápsulas de Pulse Mara: Pulpos y grand cru.

Os dejo un pasaje de “Pulse Mara” con recuerdos de Japón, país presente en toda la novela y que espero conocer algún día.

Mara. 

 

<<…>>—Por hoy ya he tenido suficiente. Ya no bailo más —.

Cogiste una pieza de sashimi y me la diste de comer.

Luego te di un beso.

Te levantaste de nuevo y te sentaste en el sillón junto al mío.

Seguimos hablando. Me acuerdo también del momento cuando te contaba cómo los japoneses comen unos pulpos minúsculos, aún vivos. Yo me metía las manos en la boca para explicarte cómo era la sensación y tú me mirabas impaciente por saber más. Las patas, poco a poco,  van pegándose a tu dentadura. Te decía metiéndome las manos entre los dientes para explicártelo mejor. Al principio tienes una percepción algo extraña pero te va seduciendo cada vez más. Me dijiste que te parecía muy sofisticado. —Lo es —te contesté.

Después recuerdo levantarme, coger la botella de grand cru que traje y acercarme a ti. Estabas hermosa con esa falda lisa rosa y, por supuesto, con el sujetador de perlas que compraste. ¡Cómo alzaba tu pecho grande que tanto me excita! Comencé a ponerme muy muy cachondo. Quería follarte de nuevo. Quería comerte entera. Me arrodillé junto a ti. Te abrí un poco las piernas y ofreciéndote la botella de champán te dije —Échate el líquido por encima. Quiero beberte, lamerte, saciarme de ti —. Solo recordar cómo corría el licor por tu piel tersa y luminosa ha hecho que se me ponga muy dura. Empecé  a lamerte. Primero los pies. Fui subiendo por las rodillas, la parte interior de los muslos. Podía sentir cómo te ibas encrespando. Echaste la cabeza hacia atrás dejando caer la melena por la parte posterior del sillón. Podía oler ya el sabor de tu coño.  Llegué hasta las ingles. Tú suspirabas,  gemías. Cada vez más fuerte. Por fin alcancé tu preciada vulva. La mezcla del champán y los líquidos que empezaban a fluir de tu vagina me hicieron enloquecer y empecé a beber tu coño. Te metía la lengua hasta donde podía. Metí una mano por debajo del sujetador para pellizcar tus pezones. Tú me agarrabas la cabeza empujando hacia tus entrañas. —Más, Claudio, más —me decías. —Sigue. Cómeme. Cómeme. Fóllame —. Me echaste el champán por la espalda. Sentí un frescor embriagador. —Me encanta, cabrón —empezaste a gritar. —Más. Así, joder…. Me voy a correr. Cabrón. Cómeme entera. Hijo de puta —. Ya estabas completamente entregada al sexo. Yo estaba enfermo de deseo. Quería follarte. Quería que nos corriéramos a la vez. Mi polla estaba muy dura y sentía cómo subía el semen.

el amor es una amistad con momentos eroticos

—Ay Mara. Te voy a follar como nunca te ha follado ningún cabrón —te dije. Y te levanté del sillón. Te eché sobre la mesa de comedor. Me tumbé sobre ti y te la metí de un golpe. Empujé y empujé. Cada vez más fuerte, más duro. Estaba poseído por la danza de la noche. —Aggg, argg… —bramaba.  Embrujado por tu cuerpo, por tus perlas, por tu coño de puta. No quería parar. —Aggg  ¿Te gusta que te follen así?  ¿Quieres más? —te preguntaba. —Sí mamón. Quiero mássssss. Cómeme. Jódeme. Rómpeme… —.

Te jodí…

Te follé…

Te rompí…

Seguimos toda la noche follando y recuerdo la sensualidad del último polvo en tu habitación. ¡Cómo estábamos los dos pegados, tumbados de lado agotados! Yo te mordía suavemente el lóbulo de la oreja y te follaba muy muy lentamente. Tú seguías el ritmo pausado que yo marcaba agarrando mis piernas fuertemente como para sentirme más y más y de vez en cuando girabas levemente tu cabeza para que te diera un beso. Nunca olvidaré ningún polvo pero ese fue el más especial, Mara…

¡Cuánto anhelo volver a vivirte! Espero que sea pronto.

Te toca cuidarte mucho. Decirte que aquí me tienes cuando quieras…

Claudio.

Inacabada. Con Tony Bennett y otros hombres.

Una habitación demasiado grande sin escalones, donde los pomos de las puertas, más bajos de lo habitual, me hacen dar cuenta de que es para minusválidos. Y es que no queda alojamiento en una Italia pletórica de sol, más gafa de pasta de lo políticamente original, algo de experimento y mucho arte inacabado…, como a veces parezco sentirme yo…

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Mara paseando entre los barrotes fríos de hierro.

Exactamente inacabada, así puedo llegar a sentirme hoy. Desde luego, ya no soy una niña pero me siento como si aún estuviera modelándome entre las pantallas frías que se deslizan veloces al son de Bennet. No pueden tocarse y yo intento pasar tímida entre los barrotes que forman esos screens gigantes y es que quiero terminar de averiguar quién soy. Pero los hierros son infinitos y bailan casi mejor que yo.

A veces, al levantar un pie, veo flashes seleccionados de mi pasado, de antes de ayer pero también de hace muchos años. Los más grandes me asustan, dibujan museos de miedo y trauma. En casi todos ellos la luz del sol que capturó el fotógrafo, forma la imagen fija enmarcada en mi memoria. Y a veces a esa luz del cuadro atirantado entre las barras gélidas, se añade la que se cuela torrencialmente desde la cubierta acristalada de vidrio. La mezcla de resplandores hace que me tambalee. Antes de caer, atisbo al fondo una posible salida. Salto.

Pero aparezco en otra sala. Es oscura y, sin saber por qué, siento vértigo. En ese momento la psicosis se apropia de mi vagina cuando veo aparecer en pantallazos de ordenadores muy viejos algunos de los hombres de mi pasado (de mi vida). Hablan todo el rato y se ceden la palabra entre ellos. Tengo la sensación de que se conocen. Sobre una caja de cartón oigo decir a Oscar: — Mara, Mara, ¿me recuerdas? Todos quieren intervenir y hacerme un warning. —¡Como sigas por ahí, te quedarás sola! —dice Luis. Alfredo me sonríe y repite que echa de menos mis risas… Boris aún no entiende por qué lo nuestro terminó, y Basil se arrepiente de no quedarse conmigo en Madrid… Todavía escucho a más y veo caras viejas, muy cambiadas. Tom me enseña cómplice la foto que me hizo desnuda y que fue portada en su exposición del MOMA… Karl me pide perdón por robar algunas de mis historias. Mompati me mira con esos ojos inundados en el Okavango… De algunos apenas recuerdo el nombre. Esos me miran serios, quieren castigarme. Empiezo a asustarme un poco y doy pasos largos mirando solo de reojo. — ¿Qué está pasando aquí? —me pregunto inquieta. Pienso si, en realidad, estarán todos muertos. Me mareo. Sus barbas me quieren dar alcance y siento una ligera náusea. Mientras corro hacia la siguiente sala puedo reconocer la voz del sádico de Juan bramando que quiere volver a follarse mi culo… No quiero oír más, ¡no puedo oír más! — ¡Dejadme en paz! —grito. Pero no pueden oírme porque esas palabras se quedan en mis labios. Soy incapaz de retarles.

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Decido irme de una vez. Por fin consigo alcanzar la siguiente sala. Ya solo oigo ruido de fondo. En esta nueva habitación sigo viendo barrotes, aunque ya no cuelgan como guillotinas. Se apilan en estructuras formando cajas y advierto de nuevo flashes, aunque esta vez no reconozco las historias de su interior. ¿Acaso será mi futuro?

La sola idea de tenerlo delante de mí me estrangula el pensamiento y acelero firme hacia una puerta grande galvanizada que intuyo es la salida. Vuelvo la manivela pero no se abre. La aporreo, me quiero ir de una puta vez. A mis golpes, la hoja suena fuerte pero sigue sin abrirse. Estoy sola y nadie va a oirme. Sigo dando golpes durante unos minutos que ya son eternos. Caigo rendida esperando a que alguien venga a abrir la maldita puerta, y es que no pienso volver por la sala oscura… Entonces oigo desde muy lejos, fuera, alguien silbando la melodía de Lookin’ for the light of a new love…  Me tranquilizo y es que reconozco la canción. Pero el silbo no parece querer venir a rescatarme porque cada vez se escucha menos.

To brighten up the night, I have you love

No oigo nada más.

Voy a tener que bailar sola en la oscuridad del pabellón porque Tony Bennett me ha abandonado fuera, en el jardín de Venecia.

Mara Blixen.

(La canción de Tonny Bennett se titula Dancing in the dark).

#vicio01.Sergio M. El hombre que recorre mi cuerpo.

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¿Y si al fin me armo de valor y me decido a emprender el camino?

¿Y si consigo recorrer el empeine de tus pies y no caer perdido entre sus dedos?

¿Y si alcanzo tus gemelos sin que me fallen las fuerzas y pago su parada y fonda con mis besos?

¿Y si me deslizo por tus rodillas hasta que la carne de tus muslos detenga mi caída?

¿Y si arrastro mis deseos clavando en sus curvas las yemas de mis dedos?

 ¿Y si al fin, derrotado, llego a mi destino, tu sexo?

 ¿Qué me espera entonces, Mara? ¿Qué encontraré tras tu velo?

(Texto enviado por Sergio M. el hombre que desea recorrer mi cuerpo, tu cuerpo…).
Ojalá tuviera todas las respuestas Sergio… Precioso texto. 
¿Os gusta?
Mara Blixen.

MET-GALA-SEX.

Hablemos de sexo. Mucho mejor, hablemos de la gala del Metropolitan que se celebró ayer noche en Nueva York.  Algunos no sabréis de que va. No importa, aunque es el acontecimiento del año en la moda. La todo poderosa editora jefe de VOGUE, Anna Wintour (Valle, te envío un guiño), elige la temática, este año muy futurista y decide quién va y quién no. Más de una vez debe llamar la atención al sin fin de horteras que pueblan el mundo, amenazando de que no volverán a ser invitados. ¿Cómo habrá sido la reprimenda en el baño de la elegantísima Anna a Lady Gaga (*)?

No tengo mucho tiempo, pero de todas las que desfilaron por la red carpet me quedo con “dos y dos”, que me llamaron la atención.  Las dos primeras quisieron parecer sexies y consiguieron lo contrario. Dígase, mi respetadísima Madonna y la rapera Nicki Minaj con un Moschino muyyyy raro. Me parece que faltaba mucha tela alrededor de esos dos culos apretados.

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Izquierda, la rapera Nicki Minaj y a la derecha Madonna.

Las dos segundas pisaron fuerte con un modelo que parecía que habían nacido pegadas a él. No enseñaban nada, no había transparencia alguna, pero tenían un sex appeal… Ellas son la “influencer” (no sé si se utiliza esta palabra en moda), Alexa Chung ,y la modelo Edie Campbell, que me pareció, sin duda alguna, la mejor.  Su “dos piezas” no era nada fácil. Además, un estampado, por discreto que este sea, siempre es  muy arriesgado. Alexa Chung sabemos que siempre está perfecta. Así que Edie, por mucho que te atrincheraras sellada a Mario Testino, te mereces un puesto en la portada del VOGUE.

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Alexa Chung a la izquierda y Edie Campbell a la derecha.

Mención aparte merece Kendall Jenner, la jovencísima modelo del clan Kardashian. Aún le falta personalidad pero desprende algo que seduce mucho. Es tierna pero, tengo la sensación de que detrás de esas telas mínimas que suele llevar, hay un fuego fuerte latiendo…

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KEndall Jenner en la red carpet del MET gala 2016.

Mara Blixen.


Curiosidades:

La Gala del Met o la Costume Institute Gala es un evento benéfico que da inicio a la exposición de moda anual del Instituto del Vestido del Museo de arte metropolitano de la ciudad de Nueva York. Los fondos recaudados en la gala constituyen todo el presupuesto anual de Instituto del Vestido y, según se informa, en 2010 alcanzaron los 9 millones de dólares.

(*). La imagen destacada de la entrada es Lady Gaga a su llegada a la red carpet.

JAZZ = Acto Sexual

Y no lo digo yo. Que el origen de la palabra Jazz está en el sexo. Es el mismo acto sexual. Nació entre putas y hoy se escucha entre damas. Y eso me gusta. Y, ¿por qué me gusta?

Antes de contestar, tengo que decir que el jazz me conquistó casi de niña, cuando vi la primera orquesta llena de negros, aguantando objetos dorados, en una de las pelis antiguas que solía poner papá. Ni siquiera él sabía que aquella música animal era Jazz. En mi casa siempre sonaba Mozart o la histriónica guitarra eléctrica de mi hermano mayor.

I LOVE JAZZ

Si ayer se celebraba el día Mundial de la danza, hoy se hace lo propio con el Jazz. Se ha debido poner otra vez de moda porque hasta la primera dama de Estados Unidos lo ha  celebrado bailando un swing.

Quizás la mujer del Presidente no sepa que aunque el swing sea un tipo de baile con ritmos de jazz, su origen está en el sexo. Hoy en día se sigue utilizando al referirnos al intercambio de parejas (swingers)… Si no has escuchado muchos blues quizás no conozcas que Jelly Roll es una expresión que aparece en innumerables canciones, refiriéndose unas veces a los coños, otras al semen…, y así, unos cuantas cosas más.

Se sabe que Billie Holiday ejerció la prostitución en los mismos clubs que cantaba. ¿Hoy en día alguien se imagina a la rubísima Diane Krall triunfando con un cv así? La respuesta es NO, y quizás me confunda, pero creo que hay todavía más tabú en el sexo que a principios del siglo pasado.

Insisto en que no puedo entenderlo.

Ayer leía una crítica sobre la aparición de la bella y afamada escritora, Zadie Smith en una campaña de publicidad de una firma de moda. ¡Me pareció tan estúpido que la acusaran de superficial! La Ética y la Moral se metieron en medio. Exabruptos o  espasmos como “¡Una intelectual posando para el mundo entero con un vestido caro”!  Sinceramente, PA-TÉ-TI-CO. Se la debe juzgar por su calidad literaria, y si sus libros son buenos, ¿qué más da si se llena el bolsillo con una foto porque, además de escribir bien, es guapa?

<< Me gusta la naturalidad con la que hablas de ti, de tus sensaciones y tus deseos, de eso que todas las mujeres sentís pero la mayoría oculta y se ruborizan al hablar de sexo. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que sigue pareciendo un tema tabú, del que no se habla con naturalidad. Por eso me gusta leerte, y me convierto desde ya en seguidor tuyo>>.

Esta cita es un extracto de un email que recibí ayer felicitándome por mi blog. Claro y halagador. Te doy las gracias J.A. Pero también tengo detractores. Y lo que es más evidente, por supuesto los tengo que buscan mi jazz, mi carne. Aprovecho estas líneas y a esos les digo que ya la tienen, que disfruten del sexo que les doy en cada una de mis líneas, de mis fotografías y de mis opiniones.  ¡Soy deliciosamente vuestra!

Scott Fitzgerald escribió que el jazz, en el camino hacia la respetabilidad, fue primero sexo, luego baile y luego música. Pues yo con descaro digo que soy todo ello a la vez.

¡Soy sexo, soy baile, soy literatura!

Mara Blixen.

Mi danza erótica.

Hoy es el Día Mundial de la Danza y yo bailo en silencio.

No necesito la música. Está en mi cabeza. La danza es una de mis pasiones. Diría que es mi vocación. Es más, me atrevo a gritar que únicamente con el baile conecto con mi yo Lacaniano, con mi esencia… Solo al bailar puedo ver a la verdadera Mara,  me encuentro con ella y me cae bien.

Y ahora, dejo de escribir, me levanto de la silla, me alzo unos tacones negros y me entrego a LA DANZA. Lo hago bailando para ti.

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Pd. Hoy debéis bailar. Para él o para ella, o para ti mismo, pero ¡Bailad!

Mara Blixen.

Os dejo una capsulita del diccionario.

La erótica es un término colectivo de raíces griegas y latinas (nominativo plural de erotikon, εροτικον, y de eroticum y carente por tanto de plural él mismo) con el que se ha designado al conjunto de objetos relacionados de alguna manera (en general representativa) con la pasión amorosa humana, especialmente cuando está enfocada hacia sus aspectos físicos y sensuales. Como sustantivo erótica abarca pues todos los objetos calificados de eróticos. Y resulta que, a lo largo de la historia, eso ha sucedido con las cosas más diversas: chascarrillos, coplas, bailes, poemas, vasijas, estatuas, dibujos, pinturas, medallones, libros, novelas, exvotos, fotografías, películas y casi cualquier cosa imaginable ha podido ser y ha sido incluida en el grupo. El campo abarcado es pues inmenso.

(Extracto de wikipedia).

Deja mis pezones para el final y aprende…

Leyendo este artículo sobre tetas, me ha parecido interesante compartirlo porque a veces nos olvidamos que a las mujeres nos deleita que el hombre vuelque todo su erotismo en el arte de alzar la sexualidad del pecho…

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La caricia lenta, el mordisquito, y el viaje sinuoso con la lengua por toda su superficie hasta alcanzar el pezón (y ensimismarse en él de infinitas maneras…), es una de nuestras demandas silenciosas…

Por cierto, ¿habías oido hablar  del orgasmo de pezón?

Aprende más pinchando aquí.

Mara Blixen.

Te doy mis pechos. (Coco desnuda en la cama).

 

pechos

Mis pechos hablan serpenteando entre espejos…, en una tarde solitaria y casi ruidosa de viernes…, en otro reglado fin de semana más, ¿Cuántos más? ¿Cuántos llevo vividos? Y,  ¿Cuántos quedarán?…, ¿Quién coño me preguntó si los quería vivir? ¿Una madre que olvidó que éramos dos cuando nació mi hermano gemelo? ¿Un padre que se largó sin decirme si quiera adiós?

Así me despierto de la siesta del comienzo de un fin de semana muy “lady blue”. Seré breve porque me incorporo cansada de escribir en mis pestañas… (Solo un artista podría fotografiar mi última frase).

Tras el disparo, ahora soy capaz de haceros notar la sutileza del papel limpio que confunde al fotógrafo cada vez que pretende destacar el monte de venus de una mujer frente al vals del piano. Mi repetitivo triángulo se despereza entre las culebras de su biombo. Y aún no conozco al retratista…

h3Mi noche de más se suma a la vida, porque, de la caverna de la sala oscura de contrastes surge un trazo bonito, pinta de azul a los muchachos… Y es que la belleza es la hostia nívea que nos remide del pecado. Su búsqueda, la búsqueda que hago de ella follando obsesivamente es lo único que me hace estar clavada al suelo y no morir.

Admiro la cajita mágica que envuelve cualquier fotografía sublime. Yo soy solo una escritora deprimente (pero alegre por genética), quizás por el temor a no alcanzar nunca la belleza de la que siempre hablo…, o la fama. O a no creérmelo… A fracasar, cuando simulo en el tejado, ser la fea Coco Chanel, la flaca que ese tonto admiró antes de que alcanzara el éxito de manera natural. Cuando leo sobre ella, me pregunto si, antes de conseguir la fama, también fue admirada por su personalidad. Es posible que esta reflexión esté anticuada hoy, pero, ¿cuándo empezó a ser importante la fama? ¿Llenaba Coco los lugares por su estela de adolescente? Entiende lo que trato de decir.

Me gustan las fresas, pero también me gusta no ser nadie.

¿No es esa la cota más alta de la verdad?

….

Perdón, ¿No es esa la cota más alta de la vanidad?

Mara Blixen.

Sexo jamás confeso, muerte y flamenco.

R7aY llega el aviso de tu muerte. Por fin. No soportaba más la presencia de la puta Decadencia riéndose de ti, y de todos nosotros cada vez que, con sus zancadas negras parsimoniosas, te clavaba la aguja.

Pocas veces enciendo el tocadiscos que me regaló papá. Mozart, y su Lacrimosa requieren respeto. Así que paro de llorar y dejo caer la aguja, una aguja limpia, y aunque punzante, muy diferente a la que impulsa la Muerte. Este es mi pequeño rezo ateo para despedirte, Gran danzón.

Cierro los ojos y escucho la marcha. Puedo dibujar sombras oscuras flotando como una corona sobre mi coleta. Quizás solo sea un rodeo y estén de paso para asentarse en otra cama, o quizás las estoy oliendo porque la siguiente soy yo. Hoy, cada vez que una bandada de pajaritos pequeños levanta el vuelo en Madrid, continuo viendo esa carita sonriente de niño que, sin embargo, escondía en secreto desde el vientre una dermis podrida. Ya han pasado cinco años…

Aunque los pájaros rara vez vuelan de noche, acaba de expandir las alas en el patio quieto de casa uno grande. He decidido que seas tú, Álex. Les diré a esas dos criaturitas que dejas ya cortadas para siempre, que busquen alto…

Y de flamenco y del nacimiento de los dioses también quiero hablar hoy. Del flamenco porque ninguna expresión artística ha sabido expresar mejor el canto de la muerte. A cualquier seguiriya la colma su desnudez, la ausencia de retórica. Su cante triste repleto de sexo jamás confeso, lo hace místico.R23a

Álex, me despido sin parar de bailar en cualquiera de esas fiestas locas que organizabas. Nadie se atrevía a poner fin hasta que uno alzaba la última botella, buscando a quien bautizar como el dios del nuevo día. Te digo adiós de una manera original. Regalándote este vals de José Hierro que canta jondo algo así:

<<Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca>>.

Mara Blixen.

Una cita por SKYPE. Parte II.

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Continuación de “una cita por SKYPE, parte I”.

Mara: ¿me quito los ligueros?

Claudio: no. Bájate las bragas  solo un poco y enséñame ese coño.

Oh, síii, así….

Para.

Abre tus labios  superiores y acércate un poco más al ipad.

Quiero ver tu clítoris.

¿Ya está duro?

Mara: y muy mojado cabrón. 

Claudio: Acaríciate.

Así… joder ¡qué bien!

Ahora métete un dedo en la vagina niña.

Mara: me gustaría más que lo hicieras tú. 

Claudio: ay puta.

Mara: Imagino tus dedos expertos explorando mi entraña. 

Uno, dos, tres.

Me estoy mojando cada vez más.

¿Puedes sentirlo?

Claudio: Si pudiera te metería el puño entero perra. 

Mara: Aggg! 

Empiezo a sentirte.

Jummm, aggg,

Maldito cabrón.

Claudio: No quiero que te corras aún.

Mara: Te estás masturbando. 

Claudio: Sí. Quiero que nos corramos a la vez.

Pero antes…

¿Qué tienes sobre ese silloncito de detrás?

¡Cámbiate!

Mara: Es una pieza única de la tienda. 

Está bordada con perlas rosas.

Claudio: enséñamela. 

Mara: ¿la puedes ver?

Claudio: oh sí. Póntela ahora mismo.

Mara: me encantaría que mordieras cada perlita aquí mismo.

Una a una.

Luego me lamieras los pechos.

Me besaras y…

Ummm…

Me follaras en el suelo.

Claudio: cómprala para la próxima vez que nos veamos.

Mara: es demasiado cara.

Claudio: Cómprala.

Te doy mi tarjeta.

Mara: La dependienta va a flipar con la niña pija.

Si me viera aquí toda empapada…

Claudio: Podrías decirle que entre y te acompañe.

Mara: pervertido.

Claudio: seguro que es otra zorra lame pollas como tú.

Si pudiera meterte un dedito por el culo…

Mara: ¿así?

Claudio: umm…

Ay niña, ¡cómo sabes hacerlo!

Sigue metiéndote ese dedito.

Mara: Me pone mucho explorar mi trasero.

Ya está resbaladizo,…como mi coño.

Claudio: puta.

Mara: jodido cabrón.

Quiero que me folles por detrás.

Claudio: si pudiera.

Mara: he traído una cosita.

Claudio: ummm

Mara. Es rosa fucsia

Larga.

Adivina.

Claudio: ¿vibra?

Mara: sí…

¡sácalo!

Mara. Mira.

Claudio: ¡Guau!

Lámelo como si fuera una piruleta.

Mara: A falta de la tuya…

Claudio: ahora. Métela entre tus tetas.

Así…

Joder…

Junta tus sabrosas tetas, pedazo zorra.

Deslízalo rápido de arriba hacia abajo.

Mara: Aggg

Te gusta lo que te hago ¿eh?

Claudio: ay sí…

Como sigas así me voy a correr ya.

Mara. Yo estoy empapada.

Claudio: Te jodería ahora mismo esas tetas enormes.

Mara: aggg

Claudio: Bájalo hasta tu pubis.

Mara: umm.

Claudio: eres una diosa preciosa que algún desalmado debería follarse ya.

Mara. Y tú no estás aquí.

Claudio: Mara…

Ponte de perfil.

Perfecto. Abre las piernas.

Échate hacia delante.

Mírame.

Levanta el culo.

Métete esa cosita por el detrás.

Te voy a follar ya.

Y me voy a correr en tu delicado trasero.

Mara: Eres un enfermo.

y tú una puta guarra.

Métetela un poco más.

Te estoy follando.

¿Me sientes?

Claudio: Te voy a romper ese culo níveo.

Mételo hasta el fondo.

Mara: aggg

Ummm.

Aggg.

Fóllame.

Claudio: saca y mételo mientras me masturbo.

Más rápido zorra.

Ayyyy

Mara: joderrrrrrr

Claudio: métete un dedo en la vagina y trabaja.

Ahora te estoy follando duramente.

Por detrás…

Ufff….

Y te penetro la vagina con mis dedos.

¿Los sientes?

Mara. Hijo de puta. Siiii Ahhhhh, ummm, aggg

Claudio: me corro Maraaaaa.

Mara: CABRÓNNNNNN

Claudio: Más rápido. Quiero ver esa polla metida hasta el fondo.

Así….

Mara: joder, me corroooooo

Claudio: y yo.

Mara: Me mojo. Me corro…

Claudio: ya veo tus líquidos resbalando por tu pierna.

Guauuuuu. Me corro. Síiiii. Puta, sigue así, síiii.

Diosssss.

Mara. Guauuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.

Claudio: guauuuu.

Mara: ………

Claudio: ………..

Mara….

Mara: Claudio……

Claudio: Eres maravillosa.

Mara: sí. Una puta maravillosa.

Tú haces que me comporte así…

Claudio: eres tú quien me provoca estas cosas.

Me encantaría poseerte siempre.

Cada día…

Cada momento…

Mara: me tengo que ir.

La dependienta debe de estar mosqueada.

Claudio: claro. Nos vemos pronto.

Cuídate.

¿Mara?….

EXTRACTO DE PULSE MARA.

Sexo, barro y belleza.

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—Hola, ¿qué tal estás?

—…, con los pies en el barro…

— ¿Qué quieres decir, Mara?

—Bueno. En realidad, preferiría un campo de trigo bien luminoso, y además…, sentir la pisada crujiente del campo… Sé que eso es mucho pedir, así que me conformaría con pisar…, asfalto. Pero…, tengo los pies ahí; enganchados al barro; como si fuera ese moco verde de las pelis de héroes que se estira y estira y estira, pero nunca se rompe…

—Entiendo…

—A ver,  peor  sería que me estuviera hundiendo en el barro. Solo estoy ahí. En territorio neutral… Sí. Más o menos,  en territorio neutral porque,  tengo la suerte de que el barro nunca pasa de la línea del tobillo… Así que no está naaaada mal. Desde que vengo aquí, en realidad ese es mi estado…

—Ya…

—María, acabo de darme cuenta de que esa es la mejor explicación que te he dado hasta ahora para decirte cómo me siento desde…, bueno , ya sabes…

—No exactamente. Dime.

—Bueno, desde que he tomado conciencia de dónde estoy.

— ¿Sigues con temor? Todavía no eres capaz de confiar en mí, ¿verdad?

—Aquí debo ser sincera ¿no? Pues, Voila! Dime que soy una pesada pero es que no soy capaz de…

—De confiar en nadie…

—…

—No te preocupes. Entiendo tu frustración. Para mí no eres una pesada. Sé que te cuesta, e iremos poco a poco. Y no te preocupes por las etiquetas. No estoy aquí para juzgarte. Solo te quiero ayudar.

— ¿Ayudar?… ¡JA!

—Sí, ayudar.

Merde!!!!!! Nadie ayuda a nadie… Eso es la gran mentira de la sociedad…

— ¿Eso crees?

—…

— ¿Mara?

—….

— ¿Qué crees que hago yo entonces?

—…

—Dime.

—… Aunque nunca me concedas nada, déjame que te haga una pregunta. ¿Qué es lo que crees que hace, por ejemplo…, mmm, un buen diseñador, cuando busca como obseso la belleza?

— ¿Qué crees tú?

—No, no, nooooo. ¡Diossss! Contéstame aunque sea una vez. Tampoco es tan difícil. ¡Solo cinco minutos de diálogo!

—De acuerdo. Creo que es obvio.

—Nooo. Diossss…. ¡Nada es obvio! ¡Todo es una gran mentira! El que busca la belleza, lo que en realidad hace es rechazar al animal de mieeeeerda que lleva dentro. ¿Por qué nadie lo ve? … Pero si solo somos pu-tas besssss-tias disfrazadas de Balmain! Buscamos la belleza, sí, pero solo para ensuciarla; mejor aún, para marchitarla. Y más sabroso, cuanto más poco a poco… Ella, La Gran Belleza, Ella, Tan Amada…Bla, bla, bla… Husmeamos… Husmeamos en ella hasta el paroxismo solo por el afán sádico de relamernos cuando conseguimos profanarla. Por eso…, ¡por eso el sexo mueve el mundo! …  Por eso, una mujer bella se sabe poderosaaa…

—Ya veo… Inquietante reflexión, Mara.

—Sí… Ahí es nada…

—Entonces, si haces esta asociación entre la animalidad y la belleza, ¿qué es lo que crees que hago contigo en vez de ayudarte?

—Pues déjame decirte con todos mis respetos, que, de momento, no lo estás consiguiendo…

—Mara. Creo que vamos por el camino correcto…

—Ya…, bueno, me voy…

— ¿Hoy no eres capaz de aguantar ni diez minutos?

—Lo siento; me voy…

—Vamos. Hablemos un poco de la belleza. ¿Tú has sentido ese poder?

— ¡Ja!

—Dime. ¿Quieres

—Perdona que te interrumpa pero me voy; Ya está… Me voy con mi barro… Adiós, y lo siento de verdad… Adiós. Lo siento, lo siento… Adiós. Gracias. Adiós.

—Adiós Mara.

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Mara Blixen.

El ardor de Mara.

desnuda BW2Tengo muchas ganas de escribir pero no sé cómo ensuciar la hoja en blanco. Siento un ardor dentro de mí tan palpitante que hierve mi cuerpo. Anhela salir pero aún está merodeando con contenida vehemencia por la capa más interior de mi piel. Percibo cómo recorre de un modo vivaz el torrente rojo de mi organismo haciendo despertar cada víscera. Ahí fuera hace frío, todavía es Invierno, pero en mí la Primavera brota ya incansable…

¡Vaya! He conseguido dibujar tímidamente en la hoja en blanco, aunque en realidad mis palabras hoy son torpes (estoy vaga y…, muy cansada).

En ocasiones, el silencio describe mejor ese ardor. La mudez me embriaga y es mi mejor utensilio de expresión. Es la palabra perfecta.

Os dejo un enlace a la Consagración de la Primavera de Stravinsky. Son muchas las versiones coreográficas bailadas pero hoy he elegido a Maurice Béjart.

pincha aquí

Mara Blixen.

Una cita por SKYPE. Parte I.


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Mara: Ya estoy lista para ti.

Claudio: Hola.

Mara: Hola.

Claudio: estás preciosa.

Mara: ¿dónde estás?

Claudio: en mi despacho. Por el ventanal situado detrás de mí se ve toda la ciudad.

Mara: Ya veo, pero prefiero mirarte a ti.

Claudio: ¡Guau! No esperaba que llevaras esa tela de encaje negro cubriéndote los ojos.

Mara: no quiero que me grabes. Es solo eso pero… va a juego con la lencería.

Claudio: Estás muy misteriosa y eso me pone cachondo.

Me encanta ese conjunto.

Te has puesto carmín.

Mara: como me pediste.

Claudio: Te gusta obedecer…

Mara: me gusta complacerte…

Claudio: Date media vuelta. Quiero verte por detrás. Adivino que llevas puesto un culotte.

Umm….

Abre un poco las piernas.

Ahora no te muevas, gírate y mírame……

Tócate el trasero suavemente……

Así. Estoy empezando a excitarme…

Desabróchate el sujetador…

Umm. Tu espalda desnuda….

¡Quítatelo!…

Ay Mara!!!!

Mara: y ahora…, ¿qué hago?

Claudio: Date la vuelta y empieza a tocarte las tetas.

Primero los pezones.

Quiero ver cómo se ponen duros.

Mara: ¿así?

Claudio: sí, continúa.

Muévete como tú sabes.

Se me está poniendo dura.

Ufff,….

Métete una mano en el coño.

Mara: Me estoy humedeciendo.

Claudio: y más que vas a hacer.

Háblame mientras te masturbas.

Sigue tocándote las tetas. No pares.

Mara: Enséñame tu polla. 

Claudio: Vale. 

Mara: ¡Ya la tienes grande!

Claudio: desde que has encendido el video chat, cariño. 

Mara: mataría por poder chuparla. 

Claudio: no me digas esas cosas. 

Mara: nadie te la come como yo.

Claudio: Lo sé. Eres la zorra maldita que siempre he necesitado.

Mara: y tú el cabrón más degenerado que he conocido.

Claudio: no imaginas las cositas que haría contigo…

Mara: Enséñamelas.

Todas.

Claudio: umm.

Vas a empezar bajándote un poco esa braguita.

Quiero ver tu selva poblada.

Mara: ¿me quito los ligueros?

Claudio: no. Bájate las bragas solo un poco y enséñame ese coño…

Oh, síii, así….

 

EXTRACTO DE PULSE MARA. Continuará…

Camas calientes…

literatura-erotica-mara-blixenEstoy triste…,  a lo Woolf; y eso no es precisamente consolador.  Las piedras pesan, cada vez más… Yo nunca llevo vestidos largos como ella así que al no caberme en los bolsillos, las debo meter en el lóbulo de las orejas, ese órgano necio… Cuando están dentro suelen apretar. Molestan; a veces, como hoy, se arriman un poco de más y me termina doliendo tanto la cabeza que me pregunto por qué no se juntan del todo y barren mis pensamientos hasta arrasar con ellos. Pero no es así y entre las culebrillas del cerebro apareces tú para decirme que este dolor se pasará, que no dude en que voy a aguantar. Me aconsejas que busque consuelo en mi propia alegría, que invente una nueva aventura, que me la juegue otra vez…Pero es que ya no quiero ser valiente. Lo que quiero es QUE  VU-EL-VAS… ¡MALDITA SEA! ¿Por qué no podemos tomar otro ron más? Háblame, por favor… No seas cabezota como la última vez, vuelve y hazlo una vez más. ¿Sabes que Luis  ha traído tu ron favorito?… ¡Cómo me gustaría volver a discutir contigo sobre los tiempos modernos, sobre la uva, sobre el último invento que se te ha ocurrido y del que estás convencido, nos va a hacer millonarios…! ¡Cómo me gustaba emborracharme en las lunas de La Herradura contigo! Todos se iban a dormir y quedábamos tú y yo, filosofando en bajito, como de hombre a hombre… (Joder, ¿Por qué no  avisaste antes? Si ni siquiera me dirigías la palabra cuando te moriste…).

A veces, cuando, al escuchar una de las historias de mis viajes, de mis novios, te sonreías echando una calada placentera a tu puro, yo me sentía orgullosa. Siempre decías que solo unos pocos elegidos podrían llegar a comprender el verdadero “meaning of life” (*); por supuesto, uno eras tú y es probable que vieras en mí que uno de tus hijos, al menos se había enfrentado a lo esencial, que un trocito de tu estela continuaría; y ese pensamiento te aquietaba…

Pero es que tu luz se ha ido…, lejos…, de repente.

Y cuanto más lejos viaja, más miedo tengo…

Ahora busco en camas calientes algo de sosiego que esconda el desaliento por tu pérdida; pero el roce obsesivo con la carne no hace más que agrandarlo.

Mara Blixen.

sentido de la vida
El sentido de la vida. Terry Eagleton.

(*). Os recomiendo este librito de filosofía de Terry Eagleton sobre la búsqueda de la felicidad. En español, el sentido de la vida.

ME FOLLAS y te digo adiós…

Estoy preparándome para esta noche, para nuestro ácido encuentro. No sabes aún porque lo será… Tú no enciendas las velas, ni prepares esas sabrosas ostras con las que te gusta mimarme…

En cuanto suba el último tramo de la escalera y sienta tu cercanía al recibirme, mi estómago va a tensar sus hilos hasta doler. A continuación, levantaré la mirada buscándote y en cuanto percibas mi rostro de disimulo contenido, sabrás que, esta vez, por mucho que lo desees, no podrás escaparte…

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Mara se arregla para el último encuentro.

 

Pero, ¿cómo puedes estar al lado de alguien que sabes que no te quiere? ¿Qué, en tan poco tiempo, ni siquiera te desea ya? ¿Qué me sientes ausente cada vez que me follas?…

Ahora que escribo “me follas”, me doy tanta cuenta de que en estos meses en realidad, no he sentido…, rien… Quizás he buscado el calor en ti por necesidad, por el fuerte vacío que estimula la orfandad. Tú te has atado a él, manipulando mi ebriedad para confundirme y, de ese modo hacerme pensar que podría estar enamorándome de ti. Sin embargo has caído en tu trampa porque el ratón, si no tiene hambre no busca alimento. Simplemente come lo que sea…, lo que le dan, lo que me das… Y aunque me sirvas en plata lentejas de caviar, me verás envejecer deprisa. Lo haré, aunque con un poco de atención, podrás sentir cómo me resisto a ello. Lo verás en el brillo cada vez más cenizo de mis ojos, que dibuja con lentitud un deseo de  agotamiento en tu ánimo por mi indiferencia… Y quizás también un golpe de efecto. Y justo, cuando empiezo a sentir en mi cuerpo la pérdida real de impulso sexual, aparece Jean. Un mensaje; hay una posibilidad, después de mucho tiempo, de volvernos a ver.

De repente, vuelvo a tener muuuucho hambre, ¡muchísimo! ¡Maldita sea! ¡Quiero esas lentejas de caviar!, pero no contigo…

De momento me contengo y decido no contestar.  Por el respeto que tengo a nuestra relación te debo, al menos, fidelidad. ¡Siempre he sido fiel! Siempre… Decliné la invitación de Eduardo a la exquisita Sicilia por ti pero… Me ducho, me masturbo y no encuentro el modo de calmar la ansiedad. Me voy a nadar… No es suficiente. Decido pasear por el parque abrupto de La Ventilla. Durante más de una hora la palabra fidelidad me golpea con sequedad el pendiente… No sé qué hacer…Conduzco el paso hacia el árbol cuya corteza, tiempo atrás rasqué con mi nombre y me acomodo en el suelo junto a él. Cierro los ojos.

Inoportunamente aparece mi  padre muerto. Un pensamiento frugal. ¡Justo en ese momento!… Toda mi vida espantándome de sus escarceos amatorios y, tras el corto tiempo que su imagen fantasmal está presente, inexplicablemente decido ver a Jean.

Después del palpitante encuentro con él, he vuelto a comer el pienso que te empeñas en darme cada día. Hoy no me cabe más así que me voy.  (Con pena porque echaré de menos tu amistad).

Para dejarte, me inventaré otra historia algo falsa y mucho más simplona que la que he contado aquí. Por supuesto, no me creerás pero cualquier cosa que te diga será bienvenida. Sabes que esta vez no me podrás convencer.

Adiós. Ahora debo buscar otros labios qué amar. Tengo que estrenar esta preciosa barra de labios…

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Mara dice adiós.

Mara Blixen.

 

Mi VULVA se hincha en tu SEXO…

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…, de mi vulva hinchada en los poros solidarios, de mis caderas queriendo existir, de mis muslos con las ligas aún hipnóticos, de mis pechos grandes, presentes, de mi cuello que se creía escondido, de mis labios lascivos, de mi vientre gordo, poderoso…

De mi misma que te desea en la memoria fugaz de hoy mismo…,

y esa escalerita…, pequeña, vieja, oliente de deseo tímido…,

y mis pies subían en el charol entrante queriendo encontrar el aro dorado del alcohol…, y ahora repito los pasos horizontales… Y si hubiera levantado un pie algo más del antes, hubieras follado la pierna completa, y habrías seguido hasta mi praderita mojada, arribita, más, y yo estaría deseosa de tu diversidad, abrupta, sólida, quizás demasiado grávida.

Pero estas noches viejas de Navidad que me hacen escribir sin teclear, que buscan el peldaño oscuro de una torta más en mis nalgas (preparadas a conciencia para el placer), como hiciste la otra noche, y que limpian, con tus malolientes palabras, todo aquello que quiere amoratarse …, estas noches repito…

Y volverás a hacerlo, y serás el hombre…, literatura… Te escribo a ti, que lo haces cada noche muy pesado… Aprovecho unas lineas escritas al revés para llenar mis textos…, pero hoy lo hago conduciendo el párrafo a la derecha para que no me vea él…  Y se acaba la noche rosa… Me voy a Sicilia.

Sexo, Mara y Japón…

Fotograma de la película Las edades de Lulú.
Fotograma de la película Las edades de Lulú.

<…> Daika comenzó a deslizar la cremallera de tu vestido. Ay zorra, ¡Cómo sabes vestirte para mí! ¡Estabas tan exquisita!

Mientras el vestido iba cediendo, Daika hundía sus manos en tus pechos y Akira comenzó a besarte. Ladeaste la cabeza y me exclamaste despacio:

Claudio… Lo único que no puedo permitir es que me besen. Todo lo demás no me importa.

Mara. Besas como los ángeles. Deberías soltarte un poco más. Quiero que disfrutes como si fuera yo mismo el que te va a follar así que muéstrales las artes de tu lengua. Enséñales todo lo que sabes hacer. Estás aquí para gozar. No tengas miedo. Te dije con dulzura.

Noté cómo una lágrima corrió por tu mejilla y te dije de nuevo. Mara. No tengas miedo.

Me contestaste lentamente: No,… por favor…

Y continué diciendo. Akira. Sube la falda de su vestido y quítale las bragas. El joven obedeció y pronto quedó al descubierto tu coño poblado de rizos negros. ¡Qué hermosura!

Extracto de mi novela PULSE MARA.

¿ Por qué cuando escribo ME EXCITO TANTO?

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Me excito por infinitas razones.

Por el placer de escribir…,

por el placer de inventar situaciones, ambientes, colores, nuevos personajes…,

Por intentar dejar a relucir en un acto aparentemente insignificante, el lado más oscuro del protagonista, de mi misma…,

por el placer de escuchar el tintineo de las teclas…,

por la soledad voluntaria que me invade y gratifica…,

por el placer del limpio pensar…,

por resucitar aquel encuentro fugaz en la cola de un water…, mmm.

porque a veces siento arder y voy deshaciéndome de cada tela hasta quedarme en braguitas…,

por el repicar de mis tacones…,

por saberme leída un día…,

por la necesidad de contar al mundo de dichosas maneras, la tristeza que un día rompió mi pudor…

Mara Blixen.

RecolocÁndome la BRAGUITA…

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Hay días que me despierto con la necesidad férrea de mirarme al espejo y seducir a mi mente a través del cuerpo para que expulse líneas a borbotones. ¿Qué mejor manera de hacerlo que vistiéndome despacio para provocar al intelecto con movimientos sensuales y colocándome, antes, alguna braguita más sexy de lo habitual? Al poco rato, asoma la excitación, las paredes de mis neuronas se desperezan, activan la prosa, me preparo un café y comienzo a escribir…

Prueba a hacer lo mismo…

¡MIRROW BYTES!

MAra Blixen.

Cómo echarte de menos con cursilería…

MARACARTAS DE AMOR 1:

Mi amor, cuatro días han pasado desde la despedida en la fría Gran Vía,

Pero tu calor sigue envolviendo mi solitaria piel,

Aunque sea solo en los húmedos sueños que padezco.

¡Oh! Con ello tengo que conformar mi desdicha porque no existes  ahora.

 

Te perdono que no estés para hacerme sonreír,

Porque mi negra doblez me invita a disfrutar tu ausencia,

porque puedo saborear con mayor ímpetu la pasión de tus besos,

porque no debo asirme a nada.

 

Pero ¡oh, mi amor! ¿Qué puedo hacer cuando mi cuerpo anhela tu sangre?

Encuentro refugio en la escritura, sí, pero

¿Qué pasará cuando mis mundos ilimitados busquen expandirse si no puedo tocarte?

Me ahogaré en mi atormentado ego recordando la maestría y delicadeza con que absorbías, en nuestro último encuentro,  los finos paramentos de mi cueva.

Intentaré que no se desdibuje nuestra unión carnal engarzándola  fuertemente con mi memoria.

Pero, amado y cómplice mío, tengo que confiarte algo que me causa rubor.

No podré nunca explotar ya que ni la soldadura  más tenaz es suficiente en mi despoblada soledad.

MAra Blixen.

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