¿Ya no quieres jugar, Mara?

Él:  Cuéntame, Mara, entre tú y yo, ¿cómo fue esa sesión de fotos? ¿Qué pensaste e hiciste sobre esa cama para exhibirte casi desnuda en Instagram?

BLANCO3

….

Él: (una semana después).

Cuéntame, Mara, me tienes con la miel en los labios. ¿Ya no quieres jugar?

Yo (Mara): Cada olor dulce, amargo, ácido, salado, que leo en tus emails,  hacen que yo misma desee recorrer los poros de mi cuerpo (de coño a pecho) despacio y en silencio para ti. Pero públicamente, hasta que adivine si eres capaz de absorber (de adivinar) mi sabor exterior velado por la literatura escrita en blanco y con censura. Y es que sé que aunque lo niegues, te asusta ver la carne marrón por dos, con olor a pezón. Eres incapaz de tocarla (*). Lo sé. En mi cama solo pensé en la posibilidad de que te excites al verme  meter un dedito, y otro,  por los encajes limpios de mi braga… Así, mira…, mis manos deshaciéndose de la camisa blanca de algodón hacia el cielo …, volviéndose un sabueso cachondo… Continúa cabrón…, ven…, ¡empieza a tocarme!

Y sigue escribiéndo, continua preguntando y mañana volveré a darte los buenos días (IG) en satén, cada vez más desnuda…, quizás…, o eso creo…

Mara Blixen.

(*). (con lo que a mí me gusta)

Inacabada. Con Tony Bennett y otros hombres.

Una habitación demasiado grande sin escalones, donde los pomos de las puertas, más bajos de lo habitual, me hacen dar cuenta de que es para minusválidos. Y es que no queda alojamiento en una Italia pletórica de sol, más gafa de pasta de lo políticamente original, algo de experimento y mucho arte inacabado…, como a veces parezco sentirme yo…

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Mara paseando entre los barrotes fríos de hierro.

Exactamente inacabada, así puedo llegar a sentirme hoy. Desde luego, ya no soy una niña pero me siento como si aún estuviera modelándome entre las pantallas frías que se deslizan veloces al son de Bennet. No pueden tocarse y yo intento pasar tímida entre los barrotes que forman esos screens gigantes y es que quiero terminar de averiguar quién soy. Pero los hierros son infinitos y bailan casi mejor que yo.

A veces, al levantar un pie, veo flashes seleccionados de mi pasado, de antes de ayer pero también de hace muchos años. Los más grandes me asustan, dibujan museos de miedo y trauma. En casi todos ellos la luz del sol que capturó el fotógrafo, forma la imagen fija enmarcada en mi memoria. Y a veces a esa luz del cuadro atirantado entre las barras gélidas, se añade la que se cuela torrencialmente desde la cubierta acristalada de vidrio. La mezcla de resplandores hace que me tambalee. Antes de caer, atisbo al fondo una posible salida. Salto.

Pero aparezco en otra sala. Es oscura y, sin saber por qué, siento vértigo. En ese momento la psicosis se apropia de mi vagina cuando veo aparecer en pantallazos de ordenadores muy viejos algunos de los hombres de mi pasado (de mi vida). Hablan todo el rato y se ceden la palabra entre ellos. Tengo la sensación de que se conocen. Sobre una caja de cartón oigo decir a Oscar: — Mara, Mara, ¿me recuerdas? Todos quieren intervenir y hacerme un warning. —¡Como sigas por ahí, te quedarás sola! —dice Luis. Alfredo me sonríe y repite que echa de menos mis risas… Boris aún no entiende por qué lo nuestro terminó, y Basil se arrepiente de no quedarse conmigo en Madrid… Todavía escucho a más y veo caras viejas, muy cambiadas. Tom me enseña cómplice la foto que me hizo desnuda y que fue portada en su exposición del MOMA… Karl me pide perdón por robar algunas de mis historias. Mompati me mira con esos ojos inundados en el Okavango… De algunos apenas recuerdo el nombre. Esos me miran serios, quieren castigarme. Empiezo a asustarme un poco y doy pasos largos mirando solo de reojo. — ¿Qué está pasando aquí? —me pregunto inquieta. Pienso si, en realidad, estarán todos muertos. Me mareo. Sus barbas me quieren dar alcance y siento una ligera náusea. Mientras corro hacia la siguiente sala puedo reconocer la voz del sádico de Juan bramando que quiere volver a follarse mi culo… No quiero oír más, ¡no puedo oír más! — ¡Dejadme en paz! —grito. Pero no pueden oírme porque esas palabras se quedan en mis labios. Soy incapaz de retarles.

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Decido irme de una vez. Por fin consigo alcanzar la siguiente sala. Ya solo oigo ruido de fondo. En esta nueva habitación sigo viendo barrotes, aunque ya no cuelgan como guillotinas. Se apilan en estructuras formando cajas y advierto de nuevo flashes, aunque esta vez no reconozco las historias de su interior. ¿Acaso será mi futuro?

La sola idea de tenerlo delante de mí me estrangula el pensamiento y acelero firme hacia una puerta grande galvanizada que intuyo es la salida. Vuelvo la manivela pero no se abre. La aporreo, me quiero ir de una puta vez. A mis golpes, la hoja suena fuerte pero sigue sin abrirse. Estoy sola y nadie va a oirme. Sigo dando golpes durante unos minutos que ya son eternos. Caigo rendida esperando a que alguien venga a abrir la maldita puerta, y es que no pienso volver por la sala oscura… Entonces oigo desde muy lejos, fuera, alguien silbando la melodía de Lookin’ for the light of a new love…  Me tranquilizo y es que reconozco la canción. Pero el silbo no parece querer venir a rescatarme porque cada vez se escucha menos.

To brighten up the night, I have you love

No oigo nada más.

Voy a tener que bailar sola en la oscuridad del pabellón porque Tony Bennett me ha abandonado fuera, en el jardín de Venecia.

Mara Blixen.

(La canción de Tonny Bennett se titula Dancing in the dark).

Sexo, barro y belleza.

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—Hola, ¿qué tal estás?

—…, con los pies en el barro…

— ¿Qué quieres decir, Mara?

—Bueno. En realidad, preferiría un campo de trigo bien luminoso, y además…, sentir la pisada crujiente del campo… Sé que eso es mucho pedir, así que me conformaría con pisar…, asfalto. Pero…, tengo los pies ahí; enganchados al barro; como si fuera ese moco verde de las pelis de héroes que se estira y estira y estira, pero nunca se rompe…

—Entiendo…

—A ver,  peor  sería que me estuviera hundiendo en el barro. Solo estoy ahí. En territorio neutral… Sí. Más o menos,  en territorio neutral porque,  tengo la suerte de que el barro nunca pasa de la línea del tobillo… Así que no está naaaada mal. Desde que vengo aquí, en realidad ese es mi estado…

—Ya…

—María, acabo de darme cuenta de que esa es la mejor explicación que te he dado hasta ahora para decirte cómo me siento desde…, bueno , ya sabes…

—No exactamente. Dime.

—Bueno, desde que he tomado conciencia de dónde estoy.

— ¿Sigues con temor? Todavía no eres capaz de confiar en mí, ¿verdad?

—Aquí debo ser sincera ¿no? Pues, Voila! Dime que soy una pesada pero es que no soy capaz de…

—De confiar en nadie…

—…

—No te preocupes. Entiendo tu frustración. Para mí no eres una pesada. Sé que te cuesta, e iremos poco a poco. Y no te preocupes por las etiquetas. No estoy aquí para juzgarte. Solo te quiero ayudar.

— ¿Ayudar?… ¡JA!

—Sí, ayudar.

Merde!!!!!! Nadie ayuda a nadie… Eso es la gran mentira de la sociedad…

— ¿Eso crees?

—…

— ¿Mara?

—….

— ¿Qué crees que hago yo entonces?

—…

—Dime.

—… Aunque nunca me concedas nada, déjame que te haga una pregunta. ¿Qué es lo que crees que hace, por ejemplo…, mmm, un buen diseñador, cuando busca como obseso la belleza?

— ¿Qué crees tú?

—No, no, nooooo. ¡Diossss! Contéstame aunque sea una vez. Tampoco es tan difícil. ¡Solo cinco minutos de diálogo!

—De acuerdo. Creo que es obvio.

—Nooo. Diossss…. ¡Nada es obvio! ¡Todo es una gran mentira! El que busca la belleza, lo que en realidad hace es rechazar al animal de mieeeeerda que lleva dentro. ¿Por qué nadie lo ve? … Pero si solo somos pu-tas besssss-tias disfrazadas de Balmain! Buscamos la belleza, sí, pero solo para ensuciarla; mejor aún, para marchitarla. Y más sabroso, cuanto más poco a poco… Ella, La Gran Belleza, Ella, Tan Amada…Bla, bla, bla… Husmeamos… Husmeamos en ella hasta el paroxismo solo por el afán sádico de relamernos cuando conseguimos profanarla. Por eso…, ¡por eso el sexo mueve el mundo! …  Por eso, una mujer bella se sabe poderosaaa…

—Ya veo… Inquietante reflexión, Mara.

—Sí… Ahí es nada…

—Entonces, si haces esta asociación entre la animalidad y la belleza, ¿qué es lo que crees que hago contigo en vez de ayudarte?

—Pues déjame decirte con todos mis respetos, que, de momento, no lo estás consiguiendo…

—Mara. Creo que vamos por el camino correcto…

—Ya…, bueno, me voy…

— ¿Hoy no eres capaz de aguantar ni diez minutos?

—Lo siento; me voy…

—Vamos. Hablemos un poco de la belleza. ¿Tú has sentido ese poder?

— ¡Ja!

—Dime. ¿Quieres

—Perdona que te interrumpa pero me voy; Ya está… Me voy con mi barro… Adiós, y lo siento de verdad… Adiós. Lo siento, lo siento… Adiós. Gracias. Adiós.

—Adiós Mara.

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Mara Blixen.

El ardor de Mara.

desnuda BW2Tengo muchas ganas de escribir pero no sé cómo ensuciar la hoja en blanco. Siento un ardor dentro de mí tan palpitante que hierve mi cuerpo. Anhela salir pero aún está merodeando con contenida vehemencia por la capa más interior de mi piel. Percibo cómo recorre de un modo vivaz el torrente rojo de mi organismo haciendo despertar cada víscera. Ahí fuera hace frío, todavía es Invierno, pero en mí la Primavera brota ya incansable…

¡Vaya! He conseguido dibujar tímidamente en la hoja en blanco, aunque en realidad mis palabras hoy son torpes (estoy vaga y…, muy cansada).

En ocasiones, el silencio describe mejor ese ardor. La mudez me embriaga y es mi mejor utensilio de expresión. Es la palabra perfecta.

Os dejo un enlace a la Consagración de la Primavera de Stravinsky. Son muchas las versiones coreográficas bailadas pero hoy he elegido a Maurice Béjart.

pincha aquí

Mara Blixen.

Una cita por SKYPE. Parte I.


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Mara: Ya estoy lista para ti.

Claudio: Hola.

Mara: Hola.

Claudio: estás preciosa.

Mara: ¿dónde estás?

Claudio: en mi despacho. Por el ventanal situado detrás de mí se ve toda la ciudad.

Mara: Ya veo, pero prefiero mirarte a ti.

Claudio: ¡Guau! No esperaba que llevaras esa tela de encaje negro cubriéndote los ojos.

Mara: no quiero que me grabes. Es solo eso pero… va a juego con la lencería.

Claudio: Estás muy misteriosa y eso me pone cachondo.

Me encanta ese conjunto.

Te has puesto carmín.

Mara: como me pediste.

Claudio: Te gusta obedecer…

Mara: me gusta complacerte…

Claudio: Date media vuelta. Quiero verte por detrás. Adivino que llevas puesto un culotte.

Umm….

Abre un poco las piernas.

Ahora no te muevas, gírate y mírame……

Tócate el trasero suavemente……

Así. Estoy empezando a excitarme…

Desabróchate el sujetador…

Umm. Tu espalda desnuda….

¡Quítatelo!…

Ay Mara!!!!

Mara: y ahora…, ¿qué hago?

Claudio: Date la vuelta y empieza a tocarte las tetas.

Primero los pezones.

Quiero ver cómo se ponen duros.

Mara: ¿así?

Claudio: sí, continúa.

Muévete como tú sabes.

Se me está poniendo dura.

Ufff,….

Métete una mano en el coño.

Mara: Me estoy humedeciendo.

Claudio: y más que vas a hacer.

Háblame mientras te masturbas.

Sigue tocándote las tetas. No pares.

Mara: Enséñame tu polla. 

Claudio: Vale. 

Mara: ¡Ya la tienes grande!

Claudio: desde que has encendido el video chat, cariño. 

Mara: mataría por poder chuparla. 

Claudio: no me digas esas cosas. 

Mara: nadie te la come como yo.

Claudio: Lo sé. Eres la zorra maldita que siempre he necesitado.

Mara: y tú el cabrón más degenerado que he conocido.

Claudio: no imaginas las cositas que haría contigo…

Mara: Enséñamelas.

Todas.

Claudio: umm.

Vas a empezar bajándote un poco esa braguita.

Quiero ver tu selva poblada.

Mara: ¿me quito los ligueros?

Claudio: no. Bájate las bragas solo un poco y enséñame ese coño…

Oh, síii, así….

 

EXTRACTO DE PULSE MARA. Continuará…

ME FOLLAS y te digo adiós…

Estoy preparándome para esta noche, para nuestro ácido encuentro. No sabes aún porque lo será… Tú no enciendas las velas, ni prepares esas sabrosas ostras con las que te gusta mimarme…

En cuanto suba el último tramo de la escalera y sienta tu cercanía al recibirme, mi estómago va a tensar sus hilos hasta doler. A continuación, levantaré la mirada buscándote y en cuanto percibas mi rostro de disimulo contenido, sabrás que, esta vez, por mucho que lo desees, no podrás escaparte…

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Mara se arregla para el último encuentro.

 

Pero, ¿cómo puedes estar al lado de alguien que sabes que no te quiere? ¿Qué, en tan poco tiempo, ni siquiera te desea ya? ¿Qué me sientes ausente cada vez que me follas?…

Ahora que escribo “me follas”, me doy tanta cuenta de que en estos meses en realidad, no he sentido…, rien… Quizás he buscado el calor en ti por necesidad, por el fuerte vacío que estimula la orfandad. Tú te has atado a él, manipulando mi ebriedad para confundirme y, de ese modo hacerme pensar que podría estar enamorándome de ti. Sin embargo has caído en tu trampa porque el ratón, si no tiene hambre no busca alimento. Simplemente come lo que sea…, lo que le dan, lo que me das… Y aunque me sirvas en plata lentejas de caviar, me verás envejecer deprisa. Lo haré, aunque con un poco de atención, podrás sentir cómo me resisto a ello. Lo verás en el brillo cada vez más cenizo de mis ojos, que dibuja con lentitud un deseo de  agotamiento en tu ánimo por mi indiferencia… Y quizás también un golpe de efecto. Y justo, cuando empiezo a sentir en mi cuerpo la pérdida real de impulso sexual, aparece Jean. Un mensaje; hay una posibilidad, después de mucho tiempo, de volvernos a ver.

De repente, vuelvo a tener muuuucho hambre, ¡muchísimo! ¡Maldita sea! ¡Quiero esas lentejas de caviar!, pero no contigo…

De momento me contengo y decido no contestar.  Por el respeto que tengo a nuestra relación te debo, al menos, fidelidad. ¡Siempre he sido fiel! Siempre… Decliné la invitación de Eduardo a la exquisita Sicilia por ti pero… Me ducho, me masturbo y no encuentro el modo de calmar la ansiedad. Me voy a nadar… No es suficiente. Decido pasear por el parque abrupto de La Ventilla. Durante más de una hora la palabra fidelidad me golpea con sequedad el pendiente… No sé qué hacer…Conduzco el paso hacia el árbol cuya corteza, tiempo atrás rasqué con mi nombre y me acomodo en el suelo junto a él. Cierro los ojos.

Inoportunamente aparece mi  padre muerto. Un pensamiento frugal. ¡Justo en ese momento!… Toda mi vida espantándome de sus escarceos amatorios y, tras el corto tiempo que su imagen fantasmal está presente, inexplicablemente decido ver a Jean.

Después del palpitante encuentro con él, he vuelto a comer el pienso que te empeñas en darme cada día. Hoy no me cabe más así que me voy.  (Con pena porque echaré de menos tu amistad).

Para dejarte, me inventaré otra historia algo falsa y mucho más simplona que la que he contado aquí. Por supuesto, no me creerás pero cualquier cosa que te diga será bienvenida. Sabes que esta vez no me podrás convencer.

Adiós. Ahora debo buscar otros labios qué amar. Tengo que estrenar esta preciosa barra de labios…

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Mara dice adiós.

Mara Blixen.

 

Mi VULVA se hincha en tu SEXO…

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…, de mi vulva hinchada en los poros solidarios, de mis caderas queriendo existir, de mis muslos con las ligas aún hipnóticos, de mis pechos grandes, presentes, de mi cuello que se creía escondido, de mis labios lascivos, de mi vientre gordo, poderoso…

De mi misma que te desea en la memoria fugaz de hoy mismo…,

y esa escalerita…, pequeña, vieja, oliente de deseo tímido…,

y mis pies subían en el charol entrante queriendo encontrar el aro dorado del alcohol…, y ahora repito los pasos horizontales… Y si hubiera levantado un pie algo más del antes, hubieras follado la pierna completa, y habrías seguido hasta mi praderita mojada, arribita, más, y yo estaría deseosa de tu diversidad, abrupta, sólida, quizás demasiado grávida.

Pero estas noches viejas de Navidad que me hacen escribir sin teclear, que buscan el peldaño oscuro de una torta más en mis nalgas (preparadas a conciencia para el placer), como hiciste la otra noche, y que limpian, con tus malolientes palabras, todo aquello que quiere amoratarse …, estas noches repito…

Y volverás a hacerlo, y serás el hombre…, literatura… Te escribo a ti, que lo haces cada noche muy pesado… Aprovecho unas lineas escritas al revés para llenar mis textos…, pero hoy lo hago conduciendo el párrafo a la derecha para que no me vea él…  Y se acaba la noche rosa… Me voy a Sicilia.

Nazis, sexo o una espontánea visión de la Historia.

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Pues no estoy nada de acuerdo con este artículo… Me parece algo simple asociar el gusto por el canon de rubio-ojos azules con la influencia nazi. Quizás el autor se ha dejado llevar por una asociación espontánea de estéticas para escribir un artículo de opinión que le exigían, y sin profundizar en nada más. Si es así, como curiosidad no está del todo mal… Se me ocurre un icono de belleza que hoy perdura. Fue rubia y se llamó Cleopatra.

PinchaME para leer el artículo.

Mara Blixen. 

Ansiedad, abandono, masturbación…

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Siento cómo mi cuerpo empieza a encenderse y no es por deseo sexual. No, no siento mácula de excitación sexual. Y sin embargo me voy a masturbar. Necesito  alejar de mí la ansiedad provocada por…, la tristeza o…, la soledad. No. Creo que lo que siento es abandono. Efectivamente. Me acabo de dar cuenta. Es eso. Un fuerte sentimiento de abandono. Pero injusto, gratuito y profundamente inmaduro. Porque pese a que puedo disfrutar de casi cualquier hombre, el que me atrae con desmesurada irracionalidad, en realidad, mira hacia otro lado, hacia otra. Lo hizo desde el primer día. Desde ese primer día yo lo sabía. Lo acepté. Mucho me cuidé de no enamorarme, de ser yo la que mantenía la distancia, la que daba con carta de raciocinio los encuentros amatorios. Sabía, sé que nunca será para mí. Después de conocernos, he podido enamorarme de otro con locura e incluso, ahora me entrego con pasión a un libanés. Me entrego a tantos…, y con clara irracionalidad…

Sin embargo, cuando él aparece, suele ser amable pero una sola línea obtusa de sus cartas me hace vibrar metálicamente, el calor natural de mi estado de ánimo se congela, se desfigura el rojo de mi pecho y la realidad de mi pasado se carcajea de mí avanzando a grandes zancos para hacerme ver que es mi jodida voluntad la que desea estar condenada a la soledad. Y solo por una línea obtusa en sus cartas…

(A veces me gusta escribir sin un hilo conexo, como ahora,  porque la vida es también incongruente. Hoy me dejo llevar por una mezcla del placer de escribir buscando una frase original y de la sensibilidad de mi cuerpo borboteando ansiedad…).

Mara Blixen. 

Prefiero FOLLAR entre risas…

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ME encantaría poder contaros que esta noche tan tan esperada ha sido inspiradora, flotante, colorida y chispeante… Pero no; todo se quedó en un juego de intenciones feo y gris.

No fue inspiradora porque después de un esperado encuentro de uno de mis lovers castellanos no me he sentado a escribir, excitada aún por el olor perdurable a sexo, con cien ideas disparatadas para resolver el misterio del guante verde aparecido en la segunda estantería de la biblioteca.

Tampoco fue flotante porque…,no floté. Carajo, no lo hice  en ningún momento…

Ni siquiera colorida. Cuando mi lover se lanzó a mi vulnerable cueva como un torpedo de la segunda guerra mundial intenté persuadirle de que todo no es open and close, un blanco y negro… De que entre todos los colores del arco iris justo hay que elegir los que están en el medio, bailar con los verdes, morder con los rojos intensos, acariciarse con un tímido azul turquesa… Todavía hoy, pasados tres días, siento que no comprendió nada… Tal vez allá en los campos de castillos, todo lo envuelve un ocre negruzco…

Y lo más pardo es que no fue chispeante. Eso sí me decepcionó porque ¿qué es el sexo sin alegría? Alguien dijo que la felicidad, en la mayor parte de las personas alegres, es el resultado de una tenaz disciplina. Yo soy enormemente disciplinada en mi vida y en el sexo más porque es donde me siento más yo.  Y follando alegremente es la única manera de encontrar la plenitud individual, la felicidad…, O ¿no?

MAra Blixen.

NinfÓmanO o NinfÓmanA ¿Lo eres tÚ?

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Sorprendida estoy cuando leo este artículo. NinfómanOOO¿? Me sorprendo por la “O” masculina. O, ¿es que tan solo estoy leyendo lo que quiero leer como aquel que se auto engaña siempre para no sufrir? Posiblemente solo haya leído ninfomaníA pero me la creo con “O” y no voy a buscar su significado en el diccionario porque se lo que voy a encontrar… ciertas mujeres con un deseo insaciable y violento por copular…

Violento en mi caso no aplica pero insaciable tal vez. Y…, ¿por qué?

Porque busco y busco y rebusco un sexo mejor, una mayor satisfacción… Busco que jueguen en mis cositas allí abajo. Que lo hagan bien sin pensar en el ego…’Sí! que lo hagan más allá que con devoción y ganas de complacer, con ganas puras de disfrutar de la vida,  del sexo… Solo así uno se entrega… Pero…, si solo hay que escuchar mi ritmo cardíaco…, el de ella, el de tu pareja… Hay que dejarse llevar por la respiración en mi pecho, en mi sexo, en mi mirada…

De lo contrario, volcanes como yo seguirán buscando, insaciablemente…

Mara Blixen. 

descúbre lo que dicen los expertos pinchando aquí…

¿ Por qué cuando escribo ME EXCITO TANTO?

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Me excito por infinitas razones.

Por el placer de escribir…,

por el placer de inventar situaciones, ambientes, colores, nuevos personajes…,

Por intentar dejar a relucir en un acto aparentemente insignificante, el lado más oscuro del protagonista, de mi misma…,

por el placer de escuchar el tintineo de las teclas…,

por la soledad voluntaria que me invade y gratifica…,

por el placer del limpio pensar…,

por resucitar aquel encuentro fugaz en la cola de un water…, mmm.

porque a veces siento arder y voy deshaciéndome de cada tela hasta quedarme en braguitas…,

por el repicar de mis tacones…,

por saberme leída un día…,

por la necesidad de contar al mundo de dichosas maneras, la tristeza que un día rompió mi pudor…

Mara Blixen.

¡En la última entrega de 50 sombras, Dakota es una muñeca hinchable!

Pínchame para saber lo último de la CUARTA ENTREGA de 50 sombras de Grey

No pienso correr el jueves a comprarlo. No podría leer la cuarta entrega porque no lo hice ni con la tercera ni con la segunda. A duras penas leí la primera porque,sin meterme con el guión ni con la autora, no pierdo el tiempo cuando no hay literatura de la buena. Ahora sí, me encanta que haya saga del guapo Grey para rato porque eso ayuda a que el sexo, tan esencial en nuestras vidas, empiece a verse de un modo más natural. Se lo debemos en gran parte a E.L. James.

Mara Blixen. 

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¿Es sexy?, ¿Es ella? ¿es todavía Salma Hayek?

salma-hayek-48 Pínchame y sabrás más del “topless” de la mexicana. Siempre me ha gustado Salma. Ha ido madurando con gran naturalidad sin perder ese punto tan sexy que le hace especial. Confieso que eso es lo que quisiera para mi al llegar a su edad. 48. No quiero ni Uma Thurmans, Meg Ryans ni Renée ZellwegerS. Es una verdadera pena…

Salma. Escúchame… Déjame que te de un consejo. Ten cuidado porque se empieza a ver demasiado el photoshop y en este repor ya no estás sexy. ¿De verdad quieres ser una belleza más, una cara bonita como tantas que vemos en las revistas? Tú no, Salma.

Mara Blixen.

Y jugué a tocarme el coño…

Los domingos cuesta desperezarse. Este aún más. Ayer llegué a casa después de bailar hasta la extenuación en ARTS CLUB, MAdrid (gente guapa con pistolas de agua, alcohol y mucha, muchísima alegría por vivir) y caí en la cama con mis tacones dorados sin quitar y completamente desnuda. Abracé las sábanas en toda su extensión y jugué a tocarme el coño con suavidad hasta penetrar en el sueño lascivo de mi sexo. Hoy me despierto “lazy” porque los domingos cuesta tanto desperezarse…

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MAra Blixen.

 

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